Columna

Videgaray: adiós a Los Pinos

Más allá de que el país se le va entre los dedos, que el mundo lo ve como un Presidente sin capacidad para gobernar, y que cada vez son más las voces que piden su renuncia, Enrique Peña Nieto tiene un problema institucional y un conflicto personal. Y se llama Luis Videgaray, secretario de Hacienda.

Sí: el amigo de Peña Nieto. Su aliado. Su confidente. Su compañero de aventuras. Pero, sobre todo, su cómplice, Videgaray se ha convertido, en dos años de gobierno, en un factor de discordia dentro del primer círculo peñista, integrado por el propio Videgaray, Aurelio Nuño, Osorio Chong y, en el gabinete de sombra, los tres gurús de Peña: Arturo Montiel, Alfredo del Mazo padre y Emilio Chuayfett.

Hoy, el secretario de Hacienda, más que un as dentro del gabinete, es ya una bomba de tiempo que acabaría por dinamitar la imagen derrumbada del gobierno de Peña Nieto. ¿Por qué? Por tres factores evidentes e indiscutibles: la economía estancada; su casa financiada por el poderoso Grupo HIGA (Hermanos Inmobiliarios del Grupo Atlacomulco) y, paradójicamente, su principal fortaleza ha mutado en debilidad: su cercanía con Peña Nieto.

Por salud pública. Por estrategia de gobierno. Por lanzar el mensaje de que habrá un verdadero golpe de timón. Por la urgencia que tiene de tomar oxígeno ante la avalancha de malas noticias que lo asfixia, Peña Nieto debería remover al secretario de Hacienda. No tiene mayor margen de maniobra.

Y la pregunta se impone:

¿Será capaz el Presidente de sacrificar a su amigo Luis?

Peña ya lanzó a los leones a su propia esposa para zafarse del affaire Casa Blanca.

Peña ya utilizó como chivos expiatorios a sus padres – un electricista y una maestra-, a quienes señala de haberle heredado seis de sus nueve propiedades. Ahora, ¿será capaz de fulminar también al querido amigo Luis?

Con un Presidente descontrolado, disminuido y abatido, podría suceder cualquier cosa.

Y ya lo sabemos: un hombre arrinconado es capaz de todo. *****

Lo advertimos en esta Red Pública desde el 20 de noviembre de 2013 (El Gabinetito):

“Peña Nieto hizo malas apuestas para el gabinete presidencial: perdió a un buen secretario de Hacienda y ganó a un mal Canciller.

“En Hacienda, José Antonio Meade era el garante de la estabilidad económica del país, tenía los hilos de la conducción financiera – bajo una economía en crecimiento y confiable-, pero ha sido una nulidad como secretario de Relaciones Exteriores. No ha dado una, como en el caso Venezuela.

“Y Luis Videgaray – en prácticamente ya un año de gobierno peñista-, nos metió de nuevo en la crisis económica y arroja resultados tan mediocres como alarmantes: México sólo crecerá 0.9% en 2013 (Banxico). Es decir: nada. Desempleo con 2.7 millones.

El endeudamiento público más alto desde 1990. Producción Industrial cayó 1.6%. Desplome brutal en la industria de la construcción del 8.3 por ciento”. Hasta aquí aquella columna de hace 13 meses.

Sin embargo, las malas cuentas financieras de Luis Videgaray se mantienen, con una economía que este año no crecerá en los niveles necesarios (apenas 2%), con el desempleo sin variación, la actividad industrial a medias, el comercio castigado por los impuestos y el consumo de las familias a pique. ¿Qué responsabilidad tiene Videgaray en el desplome económico del país? Mucha.

Es, nada menos, que el padre de la Reforma Fiscal más dañina, ineficaz y rechazada en la historia de México. Lo dispuesto por Videgaray terminó con el crecimiento de casi 4% registrado en el último año de Calderón.

Son las consecuencias de haber politizado a las finanzas nacionales. Lo acertado habría sido que Meade permaneciera en Hacienda. Pero no. A Peña Nieto le ganó el corazón y hoy todos estamos pagando las consecuencias de sus desatinos personales.

Videgaray no ha podido con la economía. Ha sido el secretario de Hacienda con peores resultados durante los dos primeros años de gobierno. Politizó las finanzas nacionales, creyendo –iluso e irresponsable-, que podría manejar al país como lo hizo con el Edomex. Se equivocó. Simplemente, Videgaray, hoy por hoy, no da para más. ***** Es la economía y es la “Casa Blanca” de Luis Videgaray en Malinalco.

“Hice el trato cuando no tenía ningún cargo público”, pretexta Videgaray cuestionado por su casota en el Estado de México, con valor de 7.5 millones de pesos, financiada -por supuesto-, por el generoso Grupo HIGA de Luis Armando Hinojosa, el empresario consentido de Peña Nieto, de la Gaviota…y de los que resulten. Videgaray, una de dos: o cree imbéciles a los mexicanos, o es un cínico profesional. Usted decida.

1) Todo mundo sabía que Luis Videgaray iba a ser o secretario de Haciendo o Coordinador de Gabinete o que ocuparía un cargo de primer nivel en el gobierno peñista. Lo sabíamos todos y por supuesto el Grupo HIGA. Si liquidó su casota 50 días antes del uno de diciembre de 2012, eso no le quita el pecado: tráfico de influencias evidente e innegable, donde un grupo empresarial hoy maneja obras por casi…¡50 mil millones de pesos en todo el país! (SinEmbargoMX. 15/XII/2014). En una frase: Grupo HIGA favoreció al personaje político que más influye en Peña Nieto.

2) Hasta hoy, Videgaray no ha dicho de dónde sacó los 7.5 millones de pesos para liquidar la deuda que tenía con su financiador: el Grupo HIGA. ¿Cómo le hizo, si según él, estaba desempleado? ¿O también lo indemnizó Televisa?

3) La opinión pública ya dictó sentencia: Videgaray forma parte del entramado financiero-inmobiliario integrado por Peña Nieto- Grupo HIGA- Hinojosa- La Gaviota- Videgaray. A nadie se le quitará de la cabeza la imagen de un secretario de Hacienda corrompido por intereses empresariales. Está nulificado. 4) ¿Con qué cara se presentará el secretario Videgaray ante Washington y ante el mundo, cuando está salpicado por el tráfico de influencias y la corrupción en México, cada vez con mayor resonancia a nivel global? Lo atenderán, sí, por su cargo, pero seguramente, entre murmullos dirán que es uno de los corruptos de México. Imposible que le funcione más al país como responsable de las finanzas públicas con una imagen tan deteriorada.

***** Luis Videgaray es el favorito de Peña Nieto para la candidatura presidencial en 2018. Hoy, su amigo, como el país, se le desmorona entre las manos. En Gobernación están de fiesta por el regalo navideño llegado desde la redacción de “The Wall Street Journal”: nada menos que la cabeza de Videgaray en charola de plata. Osorio Chong ya se frota las manos como puntal de los priistas para la próxima elección presidencial. Videgaray parece haber sido descabezado por la guillotina de su ambición. Pero aún falta camino. Osorio lo sabe. Por lo pronto, ¿usted votaría por Luis Videgaray para presidente de México?

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