Columna

Unacar vs Grupo Hegemonía; voluntad para que todos ganen

Cuando se actúa con imparcialidad y respeto a la Ley, las cosas tienen que salir bien. Por encima de las instituciones, nada. Al margen de filias ideológicas o intereses grupales, la razón debe prevalecer. Por eso da gusto saber que el conflicto entre la UNACAR y el Grupo Hegemonía, ha sido finiquitado. Se quitan así armas a oportunistas que veían aquí veta para el chantaje o promoción del caos con fines aviesos.

La morosidad en el pago de 4.7 millones de pesos por parte del Grupo Hegemonía, la falta de cumplimiento en cláusulas del convenio, el abuso en el uso de Villas Universitarias, el subarrendamiento a terceros y la observación fuerte por parte de la Auditoría Superior del Estado de Campeche (ASECAM) a la UNACAR, son disputas que quedan atrás con la firma de un nuevo compromiso plasmado en una adenda en la que todos salen ganando, principalmente el deporte y los jóvenes universitarios.

El riesgo latente de la migración del club de beisbol profesional “Delfines del Carmen”, ha sido superado. El tema había llamado la atención entre la comunidad carmelita y no faltaron quienes quisieron engancharse para sacar raja política. Grave error si los empresarios tamaulipecos se habían dejado seducir y auspiciaron un “Golpe de Estado” en contra de las autoridades de la Máxima Casa de Estudios. De resultar cierta esta hipótesis, hay aún más tela de donde cortar.

Pero parece ser que sólo se trató de un dislate administrativo. La empresa Grupo Hegemonía Servicios Administrativos Integrales S.A. de C.V., descuidó desde 2013 el pago de la renta mensual a la Unacar por el uso del Estadio “Resurgimiento”, así como de las villas universitarias donde se hospedan peloteros y directivos de la compañía, hasta que la cifra llegó a cuatro millones 700 mil pesos en el 2014. Inexplicable que no se hubiera presionado para su cobro, hasta que…

Pues sí. Como institución pública con manejo de recursos federales, estatales y propios, la Unacar recibió la visita de la Auditoría Superior del Estado de Campeche (ASECAM) y se percató de este boquete en sus finanzas. La recomendación fue tajante: o hacen el requerimiento para cobrar el adeudo y se regularizan o habría sanciones presupuestarias en los ejercicios siguientes. El Rector de la Universidad Autónoma del Carmen (UNACAR), Dr. José Antonio Ruz Hernández, con el respaldo del H. Consejo y del Patronato Universitario, iniciaron la búsqueda de acuerdos con la empresa privilegiando el diálogo.

La batalla se desató cuando Virgilio Ruiz Issasi, Presidente del Grupo Hegemonía, dejó entrever que era la Unacar la que le debía por mantenimiento del estadio. Y de aquí a “alguien” se le ocurrió acudir en defensa de él, argumentando que si los “Piratas” de Campeche reciben recursos del estado, ¿por qué no también los “Delfines”? La intriga funcionó temporalmente, y en parte con razón. Fue el propio Issasi quien reconoció su adeudo, pero amagando con llevarse el equipo por falta de apoyo.

Pero de esto es ajena la Unacar. Ruz Hernández se mantuvo institucional y no se dejó envolver en el aquelarre de dimes y diretes. Inclusive, existen evidencias de una pretendida extorsión de un columnista carmelita que un día escribe como poeta y otro como en sánscrito, quien se quiso colgar del conflicto para chantajear a la Máxima Casa de Estudios. El Rector no se amilanó y lo puso en su lugar. Como debía de ser, y el enviado de un exrector tuvo que entender que no todos son de mente débil y cartera ligera.

Da gusto pues, porque se quedan los “Delfines” del Carmen; habrá beisbol de la Liga Mexicana; la empresa se comprometió a pagar en parcialidades; ya no estarán más los peloteros en las villas universitarias para tranquilidad de las familias de profesores e investigadores que ahí viven y se promocionará el beisbol entre los jóvenes estudiantes carmelitas.

La adenda al convenio, responde a la ASECAM y ataja, con madurez y respeto, las insanas pretensiones de convertir a la Unacar en botín partidista en vísperas de elecciones. Bien por José Antonio Ruz Hernández. Como catedrático está en lo suyo y ha sabido blindar a la UNACAR de la contaminación política… y otros. Sea pues.

Por: Roger Elías Cornelio Sosa

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Captcha loading...

*

The Latest

To Top