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Dios los cría…y salen peor que los presos a su cargo.

Dios los cría…y salen peor que los presos a su cargo.

Pluma: JOSE LUIS HUERGO

En días pasados, la página de Facebook “Noticias En La Barra”, publicó fuertes señalamientos contra el actual subsecretario de Seguridad Pública, Loreto Verdejo Villacis, en relación a la grave corrupción que impera en el CERESO de Carmen, cuyo director es Christian Israel Alcocer Jiménez.

De manera sospechosa, la nota fue retirada unas horas después de su publicación, aunque los hechos que acusaba son verídicos, dado que desde que Alcocer Jiménez está al frente del Cereso han sido constantes los señalamientos por corrupción y violaciones a los derechos humanos en el lugar, por parte de familiares de los internos, abogados y hasta personal del lugar.

Dada su nula capacidad de liderazgo, pues fue colocado en el lugar gracias a su amistad con Loreto Verdejo Villacis, luego de ser un “Pepo” más de los que son enviados a Carmen para extorsionar ciudadanos, Alcocer “utiliza su poder para mantener amenazadas a las personas, abuso de autoridad, acoso, pasa por encima de la Ley, presumiendo siempre que Verdejo Villacis lo protege”.

Venta de privilegios, tráfico de droga y celulares al interior del Cereso, favoritismos y despojo de sus ingresos a los internos, son algunas de las acusaciones sobre el sujeto, que siempre han sido desestimadas por el visitador de Derechos Humanos en Carmen, Luis Alejandro Amado Pérez.

La cosa funciona así: cuando hay una denuncia por violaciones a los derechos humanos, el visitador visita a su amigo Christian en el Cereso, haciendo toda la faramalla de rigor, para luego reportar que todo está en orden.

La razón es muy sencilla, pues Landy del Carmen Sarabia Pacheco, visitadora adjunta de la CEDH en Campeche, es la esposa de Christian Alcocer y Alejandro Amado no es de los que niegan favores a sus amigos.

Fue así que el 27 de enero del año en curso, los taxistas Manuel López Salvador y Sergio Arturo Cárdenas Álvarez fueron detenidos en las instalaciones del SUTV bajo cargos falsos. A su llegada al Cereso, aparentemente iban “recomendados”, pues fueron obligados a pasar desnudos en el suelo por orden del director del penal.

Una vez en libertad, los agraviados interpusieron la queja correspondiente en la Visitaduría de Derechos Humanos en Carmen, misma que duerme el sueño de los justos desde entonces.

Al parecer, Alcocer no es tan duro con todos los internos, pues en agosto del 2013, Laydi Margarita Huchín, quien se encuentra procesada por el homicidio de su propia hija, sufrió un accidente mientras paseaba con su padre por el centro de la ciudad, siendo que debería estar en prisión.

Al preguntar a Christian Alcocer sobre los hechos, dijo muy nervioso que la interna había salido a consulta médica y que estaba enterado de que el padre de ella había tenido un accidente.

En sí, resulta extraño que el director del Cereso esté enterado de los accidentes sufridos por familiares de los reclusos y reclusas, pero fueron testigos del accidente los que declararon que Margarita Huchín paseaba sola con su padre cuando ocurrió el choque y de inmediato fue internada en el IMSS, sin guardia policiaca, según se pudo constatar.

Como era de esperarse, luego de la llamada hecha a Alcocer, éste envió un par de “cuicos” al nosocomio, presuntamente para cuidar que no se diera a la fuga la mujer, siendo que aparentemente, él mismo le había permitido salir del Cereso a pasear con su padre.

Otra muestra de misoginia y prepotencia, la dio al despedir a la jefa del Departamento Jurídico por estar embarazada, diciéndole “así no me sirves”, sin dejarle otra opción que trabajar como Policía Estatal Preventivo, cosa que la profesionista aceptó, hasta que fue obligada a renunciar por el bullying hecho por los “pepos”, bajo orden de Alcocer Jiménez.

A pesar de que el concepto “reinserción social” garantiza a los reos el beneficio de libertad anticipada si cumplen con ciertos requisitos, “Alcocer otorga ese privilegio al que le cae bien o le ha hecho favores, se le debe hacer un expediente impecable, aunque no cumpla con los requisitos para la libertad anticipada, pero a los que no son de su agrado, él busca la manera, pero nada más no salen de prisión”.

Familiares de los internos, por su parte, han señalado que en complicidad con el jefe de Trabajo Social, Carlos Pech Ehuan, venden los trabajos que hacen que los presos realizan para obtener algún ingreso y dicen a los reos y familiares que no se ha vendido el producto, “pero gastan el dinero en parrandas, llegan borrachos al Cereso y en el momento en que entran, el custodio de cámaras llamado Kener hace que las cámaras pierdan foco, para que no haya pruebas de lo que hacen”.

Como en los tiempos negros de Apolonio, en el Cereso de Carmen hay una zona de distinción y preferencia, donde Christian Alcocer coloca a los que le pagan o le hacen favores. Entre los presos tiene sus “orejas”, en lenguaje penitenciario, “le dan sapo”, es decir, le pasan información interna. A quienes se prestan a ese juego, les permite pasar cosas prohibidas al interior del penal, mientras que a los que no le caen bien, ni siquiera les otorga permiso para que entre su familia a verlos. Para favorecer a algunos internos, los nombra “cabos”, dándoles autoridad sobre sus compañeros , lo cual es un acto fuera de la Ley”, según lo declarado por una persona que recientemente obtuvo su libertad.

Conforme a lo dicho por esa persona, “en el interior del Cereso hay celulares y droga, uno de los que manejan el tráfico es un custodio de apellido Cartas, que después señalaba a los internos para quedar bien con Christian, al grado de que actualmente es su chofer”.
Así las cosas en el Centro de “Reinserción” Social de Ciudad del Carmen.

No se puede tapar el sol con un dedo, dijera mi abuela, mujer papanteca de recio carácter.
¡Cielos!
Se acabó el espacio.
Nos vemos, pues…

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