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Dios los cría…y pierden la cabeza.

Juan Mendoza Vior huele a cadáver, en su entorno se siente el frío que rodea a los agonizantes, ya no luce la sonrisa cínica que lo caracterizó hasta hace unos días, ya sólo sonríe de medio lado.

Tenso, sumamente nervioso, haciendo intentos desesperados por parecer tranquilo, no logra disimular la rabia que lo invade porque el poder se le escapa de las manos y no tiene manera ya de salvar su cabeza.

En su soberbia y megalomanía, al “Chelo Rata” se le olvidó armar su parafernalia para seguir siendo dueño del PAN y del Ayuntamiento en Carmen.

Conforme a los estatutos del Partido Acción Nacional, Mendoza debió convocar a elecciones internas para la directiva municipal en los seis meses siguientes al proceso electoral, o sea que tuvo desde el 7 de junio hasta el 7 de diciembre.

Tal vez el no panista, que diga neo panista no conoce los estatutos o tal vez cree que todos son más tontos que él y que nadie se iba a acordar, pero el Comité Directivo Estatal sí se acordó y envió la convocatoria.

Siempre torpe, con la poca inteligencia nublada por el poder, creyó que con cerrar las oficinas del partido no podrían entregarle la notificación, pero fueron por un notario y éste dio fe de que pegaban el documento en la puerta y santo remedio.

Enloquecido, dijo entonces que desconocía el proceso, nadie le hizo caso; intentó impugnar, pero se la p..usieron difícil. Trató de posponer dos semanas el proceso para que le diera tiempo de hacer sus cochupos, pero nada.

La convocatoria se publicó el 11 de febrero, Mendoza disponía de cinco días hábiles para solicitar licencia a su cargo y registrarse como candidato, estaba fácil, pero al Chelo Rata no le gusta hacer las cosas conforme a Derecho.

El sujeto, que jamás luchó por los ideales del partido cuando el PAN era oposición, que no supo lo que es enfrentar a los poderosos en busca de auténtica democracia, tendrá que soltar aquello que consiguió con malas mañas, para entregarlo a quienes sí son dignos de estar al frente.

Negra y sin retorno le cayó al prepotente titiritero del Ayuntamiento, porque también les llenó el hígado del piedritas a los regidores y recordaron a Pablo Gutiérrez “La Pequeña Lulú”, que son ellos quienes mandan y exigen la cabeza de Diana Méndez, secretaria general del Ayuntamiento y operadora a las órdenes de Mendoza Vior.

Se le acabarán también los jugosos contratos de obra pública, que se auto-asignaba a través de empresas patito hechas al vapor.

Recordando que el Ayuntamiento no es posesión del presidente municipal, sino responsabilidad del Cabildo, que es un cuerpo colegiado al servicio del pueblo y no al servicio de Mendoza Vior, le leyeron la cartilla al presidente y no van a descansar hasta no ver a Mendoza Vior fuera del Palacio y al títere Lulú haciendo su trabajo como Dios manda, en vez de estar posando para las fotos con palas, escobas y herramientas que ni conoce ni ha manejado en su polanqueña vida.

No quiere queso, sino salir de la ratonera, dijera mi abuela, mujer papanteca de recio carácter.

¡Rayos!

Se acabó el espacio.

Nos vemos, pues…

Pluma: JOSE LUIS HUERGO

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