Pluma: José Luis Huergo
Fuertes candidatos para la ya tradicional Carrera de Zombies, tradicional evento organizado año con año por este prestigiado medio informativo, son los chavo-rucos Manuel Cordero y Alberto Fuentes Mena, con la ventaja de que no necesitan maquillaje alguno para participar.

El par de pintorescos sujetos, famosos por haberse enriquecido con fondos públicos, de plano no aceptan que ya no están en edad de andar pidiendo chamba, sobre todo porque no tienen necesidad, y frustrados por no haber alcanzado nada en el gabinete de Alejandro Moreno Cárdenas, andan como limosneros tocando puertas en el Distrito Federal, a ver si alguien se compadece de ellos.

En realidad, ninguno de los dos necesita ni trabajo, ni compasión, aunque es de dar lástima la arrastrada que se están dando, todo por no querer soltar la chichi oficial.

Fuentes Mena ya fue rector de Unacar, diputado federal y hasta presidente municipal de Carmen, con tan mal desempeño, que el pueblo entregó el voto de castigo al panista Sebastián Calderón Centeno. A pesar de ello, el doctor que no cura ni un pulque, insiste en agarrar hueso.

Por su parte, Manuel de Jesús Cordero es rector de Utcam desde 2005 y con la bendición de Purux logró reelegirse durante tres periodos, aunque difícilmente sería apoyado por el gobernador actual para seguir en la silla, por lo que, en compañía de su brother Fuentes Mena anda tirando polilla en la capital del país, a ver quien les tira un hueso.

En los diez años del porfiriato de Manuel Cordero en la Universidad Tecnológica de Campeche, han pasado por sus manos más de cinco mil millones de pesos, por contratos otorgados a la institución por parte de Pemex, con el pretexto “vinculación universitaria”.

Dado que Utcam no tiene ni la capacidad, ni la infraestructura para cumplir con los contratos, Cordero automáticamente subcontrata a compañías de sus amigos, sin que se beneficie en nada a académicos o estudiantes.

Acostumbrados a meter las manos en los recursos públicos, los dos personajes no acaban de entender que ya no están en edad para esos papelones y lo conveniente es retirarse a contar sus millones o llenar una alberca de dinero y tirarse a nadar ahí, al más puro estilo Rico Mc Pato.

A su edad y con sus antecedentes, la única instancia federal donde podrían tener cabida, es el Instituto Para los Adultos Mayores (INAPAM), pero Chely Escalante “El Hada Malandrina”, se les adelantó.

“Perro que come huevo, aunque le quemen el hocico”, dijera mi abuela, mujer papanteca de recio carácter.

¡Recórcholis!
Se acabó el espacio.
Nos vemos, pues…

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