Pluma: JOSE LUIS HUERGO

Más de cinco mil millones de pesos ha recibido de Pemex la Universidad Tecnológica de Campeche (Utcam) en los diez años que Manuel de Jesús Cordero lleva aferrado al hueso de la rectoría, por concepto de contratos de “vinculación universitaria”.

Luego de revisar y sumar los montos de 130 contratos otorgados a Utcam por la paraestatal bajo el concepto “contratos entre entidades”, se encontró que Pemex ha confiado a la institución que dirige cuando menos 5 mil doscientos millones de pesos, entre 2005 y la fecha actual.

Conforme al portal de internet de la propia universidad, “La vinculación es la relación que establece la Universidad Tecnológica de Campeche con los sectores productivos de bienes y servicios públicos y privados, instituciones de educación, y la sociedad para beneficio de ambas partes a través de convenios de colaboración.

La labor de vinculación se da en dos vertientes principales:

1.- Vinculación en beneficio de la formación de los alumnos.

El objetivo es gestionar los espacios para la realización de prácticas y/o visitas, estadía en el sector productivo, para complementar y poner en práctica los conocimientos adquiridos en las aulas acorde con el Modelo Educativo de trabajo o de producción.

Así mismo la promoción de egresados inscritos en la bolsa de trabajo y el seguimiento de los mismos en el sector productivo.

Proporcionarles servicios de diversas actividades culturales y deportivas.

2.- Vinculación en beneficio del sector productivo mediante la oferta de servicios.

Brindando servicios de Eduación Contínua, Extensión Universitaria y Servicios Tecnológicos”.

Esto es la espectativa, en la práctica, Utcam no emplea recursos humanos ni tecnología o logística propia en los contratos, limitándose a transferirlos a empresas privadas, con la ventaja para éstas, de que se trata de contratos de asignación directa, lo que representa un jugoso negocio en beneficio del rector Manuel de Jesús Cordero, nunca en beneficio de la comunidad universitaria.

El negocio consiste en que los contratos de “vinculación universitaria” no son sometidos a concurso y se asignan de manera directa, por lo que Utcam se convierte en un sabroso bocado para codiciosos empresarios ávidos de sacar tajada en Pemex, pero incapaces de ganar licitaciones por las buenas.

Es así que, a cambio de un módico diez por ciento, Cordero “renta” las siglas de Utcam a compañías que, en la mayoría de los casos, no reúnen las condiciones exigidas por Pemex para llevar a cabo los trabajos correspondientes.

Durante el proceso, Utcam jamás acredita que dicha universidad cuenta con la capacidad técnica y humana; y que el personal propuesto para la ejecución de los servicios está dentro de la plantilla académica de dicha universidad y una vez signado, de inmediato subcontrata a alguna compañía, que lleva a cabo los trabajos con personal propio, pero eso sí, ostentando en la camisa el logo de Utcam.

Bajo esta mecánica, la Universidad Tecnológica de Campeche, bajo la dirección de Manuel de Jesús Cordero Rivera, ha recibido más de 500 millones de pesos, cuya aplicación se encuentra en la más absoluta oscuridad.

Por su parte, Manuel Cordero apoyó abiertamente a Rocío Abreu en su candidatura a la alcaldía de Carmen y, en su onanismo mental, decía a quien lo quería oír que ya estaba lista su renuncia, afirmando en principio que sería el suplente de Rocío, aunque se dice que luego “le bajó de yemas” y se limitaba a jurar que iba a ser el secretario del Ayuntamiento.

Como todos bien sabemos, Rocío Abreu perdió de lo lindo y Cordero Rivera regresó a acantonarse en Utcam, a pesar de que el contaminado aire de la península de Atasta resulta muy peligroso para su precaria salud.

“De chavo cirquero y de viejo, payaso”, dijera mi abuela, mujer papanteca de recio carácter.
¡Diantres!
Se acabó el espacio.
Nos vemos, pues…

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