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Dios los cría…y el poder les tira la máscara.

Pluma: JOSE LUIS HUERGO

Corrupción, soberbia y voracidad son las características del actual Ayuntamiento. A cuatro meses en el poder, no han sabido sino ganarse el repudio popular, olvidando que no ganaron por méritos propios, sino por el voto de castigo, aunque hoy la gente se pregunta si no les hubiera ido mejor con el PRI.

Sin un proyecto detonante para la isla, sin transparencia en la rendición de cuentas, la directriz parece ser “Al pueblo ni pan, ni circo, hay que exprimirlos”.

Claro ejemplo de esta política, es la directora de Gobernación Municipal, Rosa Erlinda Moreno Marrufo, bautizada por los ambulantes como “Erlinda Linda”.

Enferma de poder, mareada con el cargo, cada día acumula más señalamientos en su contra, entre las que sobresalen graves violaciones a los derechos humanos, a pesar de que afirma haber tomado un curso sobre el particular antes de tomar el cargo.

Por otro lado, vendedores ambulantes han señalado que la voracidad de “Erlinda Linda” supera con mucho a la de su antecesor, Hugo Hidalgo, pues elevó las cuotas en un 250% y un vendedor que pagaba doce pesos diarios, hoy tiene que entregar treinta pesos al día a Gobernación Municipal.

Y no es la única queja, pues limitó los permisos a ocho horas diarias, de nueve de la mañana a cinco de la tarde, mientras que los venteros señalan que “entre nueve y once de la mañana no se vende practicamente nada, lo bueno es por las tardes, si obedeciéramos a Gobernación, no sacaríamos ni para pagar las cuotas, novecientos pesos mensuales es mucho dinero por un pedazo de banqueta”.

Fue así que regidores de extracción panista dieron un ultimátum a Pablo Gutiérrez Lazarus para remover de su cargo a Rosa Erlinda Moreno Marrufo, por el trato prepotente hacia las personas. La fecha límite impuesta por los cabildeantes, fue el 3 de febrero, pero el presidente ni se dio por enterado.

De modo que al parecer, los comerciantes fijos y ambulantes de la isla tendrán que seguir soportando indefinidamente la prepotencia y ambición de doña “Erlinda Linda”.

El poder no corrompe; el poder desenmascara, dijera mi abuela, mujer papanteca de recio carácter.

¡Recórcholis!

Se acabó el espacio.

Nos vemos, pues.

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