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Dios los cría… …y dejan la isla en anarquía.

Dios los cría… …y dejan la isla en anarquía.

Pluma: JOSE LUIS HUERGO

A dos semanas de terminar una de las administraciones más negras en la historia de Carmen, funcionarios de poca, mucha o ninguna monta, están entregados a un frenético saqueo del Ayuntamiento, cargando hasta con las grapas, con todo y engrapadora.

Para muestra basta un botón, aunque veo puros ojales: La Dirección de Desarrollo Urbano, que durante todo el trieno fue señalada como una de las instancias más corruptas y con mayor número de burócratas y el peor trato a los ciudadanos.

Al frente de dicha oficina se encuentra el trístemente célebre José Juan Fonoy Calderón, conocido en los corrillos del “H” con el simpático mote de “El Tlatoani”, por los elevados tributos que exige a sus inspectores, bajo amenaza de despedirlos si no extorsionan a los ciudadanos con fuertes sumas de dinero.

Corrupto, incompetente, soberbio y violento son apenas algunos de los milagritos colgados al Tlatoani por sus víctimas, al grado de que se lleva varias denuncias penales como recuerdito.

Por ejemplo, en mayo de este año, dos líderes de colonias lo denunciaron por mandarlas golpear, en venganza por denunciar publicamente la corrupción que era ya costumbre en la dependencia a su cargo.

Unos días despuès, fue denunciado por una vecina de la colonia Manigua, quien se refirió al Tlatoani como corrupto y tracalero, ya que le cobró fuertes sumas de dinero para regularizar su predio y a cambio le entregó un documento apócrifo, sin valor alguno.

Sin embargo, el soberbio y perverso sujeto ni se despeinó, pues por esos días no hacía pie en la oficina a su cargo, ocupado que estaba en la campaña del PRI, con la esperanza de que le tocaría otro jugoso hueso en la próxima administración, como que ya le gustó robar mucho sin moverse de su escritorio.

Inaccesible para el público en general, Fonoy no recibe a cualquiera ni respeta las citas que hace y si algún ciudadano logra hacer una cita con él, las secretarias le advierten que “no le hable fuerte al señor, porque tiene muy mal carácter”.

Tal fue el caso de algunos inocentes que fueron a quejarse por las fuertes mordidas que exigían sus inspectores, amagando con clausurar las obras en construcción. Lo que esos cándidos ciudadanos ignoraban, es que las inspectores debían entregar la mayor parte de esas mordidas a Fonoy.

La cosa funcionaba así: Si a usted, por ejemplo, fueron a verlo en su obra en construcción y, a pesar de tener todo en regla, le inventaron algo y le exigieron 70 mil pesos a cambio de no clausurar, a los inspectores solamente les tocaron 20 mil y los 50 mil restantes fueron directamente al bolsillo del Tlatoani.

De modo que acusar a los inspectores sólo sirvió, en algunos casos, para que los despidieran, pero no por corruptos, sino por no entregar a Fonoy Calderón la parte que le tocaba en la mochada.

Como está a la vista de todo el mundo, en los últimos tres años, no hubo desarrollo alguno en el urbanismo de la ciudad, el crecimiento ha sido desordenado y ni siquiera se mostró intención de hacer algo, salvo exprimir el dinero a la gente.

De modo que la única huella que dejará José Juan Fonoy Calderón de su paso por el Ayuntamiento, será la de ave de rapiña.

Indio con puro, ladrón seguro, dijera mi abuela, mujer papanteca de recio carácter.

¡Canastos!
Se acabó el espacio.
Nos vemos, pues…

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