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Dios los cría…y cantinflean con singular alegría.

Pluma: JOSE LUIS HUERGO

Luis Javier Solís Sierra no es ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario.

Abanderado de Morena en las pasadas elecciones como candidato a la alcaldía, el empresario olvidó el lema del dirigente nacional de su partido, Andrés Manuel López Obrador, “Primero los pobres” y lo acomodó como “Primero mis negocios” y lo demostró despidiendo injustificadamente a varios de los empleados de su negocio de aceros.

Luego de una mediocre campaña, donde los electores no acabaron de entender ni a qué partido representaba, ni si buscaba ser alcalde, diputado o qué, el incipiente político logró acomodarse en una regiduría, representando a un partido con el que no tiene afinidad alguna.

Torpe e incongruente en el discurso, en un cantinfleo muy barato, Solís Sierra exigía atención por parte de los medios, pero se negaba a responder entrevistas, pretendiendo que se publicaran sus declaraciones sin cuestionarlas, ni pedirle siquiera que tradujera al castellano la diarrea verbal que le es característica.

Y es que, mientras Layda Sansores rugía: “¿Por qué no privatizan a su rechingada madre?”, Luis Javier esquivaba las preguntas sobre la Reforma Energética y afirmaba que Purux era un excelente gobernador y que Enrique Iván uno de los mejores presidentes en la historia de Carmen.

Una vez convertido en regidor, se ha destacado solamente por llegar a las sesiones de Cabildo a la hora en que le pega la gana, a pesar de percibir jugoso sueldo pagado de nuestros impuestos, mientras que sus trabajadores se preguntan cómo reaccionaría si llegaran tarde al trabajo.

Inexperto en política y mal asesorado, aunque de ambición desmedida, Luis Javier obedece ciegamente a la mano que mece la cuna, sirviendo a alguien que se mueve en las sombras y a sus intereses, nunca a los intereses de los ciudadanos.

Por todo esto, ha desarrollado fobia a los periodistas, creyendo que somos sus enemigos y en un vedetismo injustificado, arremete contra todo aquel que se le acerque y en su muro de Facebook publicó lo siguiente: “Pobres periodistas que no saben que en el cabildo son 10 azules , 4 rojos y solo uno contra el mundo y de paso recalcó cambiare a amarillo pero no amarillo de ese que da vergüenza que un servidor sin experiencia los dejo afuera…”(sic).

Cantinfleo barato, muy barato, porque Cantinflas era congruente y analizando sus palabras, siempre se desprendía algo de fondo, mientras que a éste no se le entiende ni papa.

Afirma el irascible sujeto ser “uno contra el mundo”, pero en su mismo muro publica fotos suyas junto a Pablo Gutiérrez Lazarus, afirmando que “Tenemos un buen presidente”. Entonces ¿contra cual mundo está sólo, si a Satanás jamás se ha atrevido a atacarlo y a Lazarus lo aplaude?

La verdad es que Luis Javier López Sierra está acostumbrado a manejar su negocio como se le antoja, ahí es el dictador y tiene la razón en todo, porque el que se oponga corre el riesgo de ser despedido, por eso hace tantos entripados, porque en política las cosas no son como él dice.

Y sueña con ser diputado.

“Son como los camarones, nomás los calientan tantito y se les va toda la mierda a la cabeza”, dijera mi abuela, mujer papanteca de recio carácter.

¡Zambomba!
Se acabó el espacio.
Nos vemos, pues…

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