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Dios los cría…y agreden a la ciudadanía.

 

Pluma: JOSE LUIS HUERGO

Bonito show armó el domingo la tampiqueña Yolanda Hurtando Hurtando “La Chomba”, al asumir por primera vez en tres años sus obligaciones como directora del Medio Ambiente y Servicios Públicos y exigir a los ciudadanos, ciega de ira, que no tiraran basura en la calle.

Nunca de los nuncas, la tampiqueña Yolanda Hurtando Hurtando en su paso por la Dirección, se dignó atender quejas de los ciudadanos, le importaba un cacahuate que las calles estuvieran llenas de aguas negras, que se derribaran árboles, que se talara el manglar.

Pero en esta ocasión mostró un “profundo amor a la isla y al medio ambiente” y hasta aplicó la Ley sobre los infractores.

Lo malo es que estaban tirando la basura afuera de casa del presidente, al parecer el único sitio de Ciudad del Carmen que “La Chomba” se siente obligada a proteger.

Prepotente y arrogante, confiada en su amistad con el presidente, cacareaba a los cuatro vientos que era su preferida y que nadie la movería de su sitio, lo que al parecer era verdad, dado que hoy estará muy sonriente en el informe.

Los hechos se dieron a consecuencia de la falta de pago por parte del Ayuntamiento a la empresa PASA, que decidió suspender actividades, afirmando que existe un adeudo de cincuenta millones de pesos.

Fue la consecuente acumulación de basura en las calles, que dio pie a la iniciativa ciudadana de ir a tirar la basura en casa del presidente, argumentando que “es el único lugar donde sí la recogen”.

Y todo parece indicar que tenían razón, pues apenas empezaron a tirar bolsas de basura en el lugar, apareció “La Chomba”, literalmente encabronada, arrebatando las bolsas de basura a los ciudadanos, mientras gritaba palabras que harían sonrojarse al más procaz estibador alvaradeño, de ahí que los presentes la bautizaron como “la chacha de Satanás”.

En su exabrupto, la tampiqueña arrojó una bolsa a la cabeza del secretario general del Ayuntamiento, José Luis Vadillo, quien no deja de dar gracias a Dios de que se trataba de desechos blandos, porque de haber llevado una plancha en su interior, otra historia estaríamos contando.

Como era de esperarse, el sainete no terminó ahí, pues tomó venganza, enviando a elementos de la Policía Municipal a detener a quien pudieran y fue así que cargaron con el conductor de una camioneta, entre otros, para llevarlo preso, aplicando el artículo 6 del Bando de Policía y Buen Gobierno, que señala como infracción “arrojar a la vía pública basura o cualquier objeto que pueda ocasionar molestias o daños a la imagen urbana a bordo de su unidad”.

Dicho conductor fue liberado a las pocas horas, pero no le ha sido posible recuperar su camioneta, que está en el corralón.

Lamentablemente, la iracunda mujer no aplicó la ley más que en este caso, dado que precisamente PASA ha sido señalada por grupos ecologistas de tirar la basura en el manglar y no reciclar nada, por lo que el relleno sanitario se encuentra saturado.

La “chacha de Satanás” deleznó también los basureros clandestinos, los tricicleros que recogen basura por su cuenta y la tiran en el mangle, las compañías que tiran aguas negras directo a la laguna, el derribo del árbol de tinte por la empresa que construyó un Oxxo en avenida Concordia e incontables quejas más que le hicieron llegar los ciudadanos.

Hoy se va, pero dejará como herencia negra graves e irreversibles daños a la ecología, así como el repudio de los ciudadanos, aunque Enrique Iván seguramente le va a agradecer toda la vida por haber ido a limpiar la puerta de su casa.

La gente que muerde la mano que los alimenta normalmente lame la bota que los patea, dijera mi abuela, mujer papanteca de recio carácter.

¡Zambomba!
Se acabó el espacio.
Nos vemos, pues…

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