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Dios los cría…la mafia de los taxistas.

Pluma: JOSE LUIS HUERGO

“En Carmen la costumbre se vuelve ley”, dijo alguna vez el secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Volante (SUTV) Raúl Castillo Baqueiro, tras interrogarlo sobre las constantes transgresiones a la Ley cometidas por los ruleteros de Carmen.

Tal parece que la cínica respuesta de Baqueiro no es una falacia, pues los taxistas se pasan por debajo del sombrero no solamente la Ley del Transporte, sino hasta el código penal, incurriendo en violentas agresiones a los pasajeros, narcotráfico, trata de blancas y hasta homicidios, sin recibir castigo alguno por parte de las autoridades.

Entre las tropelías cometidas día con día por lo que se ha constituido en una mafia, resalta la muerte de Alfonso Licona Muñoz, de 52 años de edad, la madrugada del 14 de noviembre de 2012, tras ser golpeado por dos sujetos luego de negarse a pagar lo exigido por un taxista.

Padre e hijo salían del bar “La Marejada” y a la salida tomaron un taxi del SUTV, con dirección al Centro, una cuadra más adelante dos sujetos abordaron el mismo auto de renta, cuando arribaron a la altura de la calle 47 del Playón, el taxista les dijo que el viaje al Centro les costaría 100 pesos, lo que les pareció excesivo, por lo que se bajaron de la unidad.

Pero detrás de ellos también se apearon los dos sujetos que una cuadra adelante se habían subido a la unidad de renta; repentinamente los agresores iniciaron agresiones en contra de Licona Muñoz y Licona Flor.

Padre e hijo fueron despojados de sus pertenencias, pero Licona Muñoz de 52 años, presento abundante sangrado en la nariz, lo que le ocasionó una bronco aspiración y perdió la vida en el lugar de los hechos.

Los homicidas siguen en libertad.

El 17 de enero de 2014, una familia fue agredida a tubazos, por negarse a pagar cien pesos por una dejada del centro a la colonia Compositores.

El agresor nunca fue castigado.

Por otro lado, el 19 de septiembre de 2014, fue detenido Edwin Rafael Acosta Cano, quien conducía el taxi número 2751 del SUTV y en compañía de dos mujeres, se dedicaba a distribuir droga, portando en ese momento 83 bolsitas con polvo blanco, al parecer cocaína y piedra de cocaína.
Asimismo, el 25 de junio del año en curso, en el taxi marcado con el número 2255, placa 1064BFB del estado de Campeche, conducido por “César” se encontró en una bolsa de las llamadas “mariconera” o “vaspapu”, que el conductor tenía pegada al pecho, dos teléfonos celulares, 6 mil 380 pesos, 19 bolsas de polvo de cocaína y 75 bolsas de piedras cocaína.

Trascendió entonces, que “César” no trabajaba como ruletero, sino que el verdadero chofer le prestaba el vehículo para sus actividades ilícitas.

Hace aproximadamente un mes, fue detenido el taxista Ramón de la Cruz “El Dormimundo”, quien distribuía cocaína usando el taxi 2465, propiedad de Armando del Carmen Andrade Reyes “El Ciego”, miembro de la directiva del SUTV.

Mañosamente, Raúl Castillo Baqueiro entregó a Seguridad Pública un padrón falso de los conductores de taxis, cuando le fue exigido, por lo que no es posible saber quién conducía un vehículo del SUTV cuando es usado para cometer un delito.

El Artículo 94, Fracción VII de la Ley del Transporte, señala como causa de revocación de la concesión “Utilizar los vehículos destinados al servicio público para la comisión de un delito”, mientras que la fracción VIII, expresa: “Permitir que los vehículos sean operados por personas distintas a las expresamente autorizadas por el Instituto”

Mientras que, conforme al Reglamento del Transporte, los choferes están obligados a transportar a un pasajero o grupo de pasajeros que viajen juntos a un mismo sitio, jamás hacer servicio colectivo.

Sin embargo, el cartel de taxistas en Carmen sigue operando con toda impunidad.

Otro dato alarmante, es que prácticamente el único tipo de vehículo que se roban, es el Tsuru, mientras que algunos choferes han revelado que existe un mercado negro de refacciones para los taxis.

Mientras esto sucede, los ruleteros se la han pasado en la arrebatinga, pues Baqueiro y la directiva manejan los recursos a discreción, sin rendir cuentas a nadie, al grado de desaparecer en diciembre de 2014 más de seis millones de pesos, fingiendo un robo a la casa del tesorero y por otro lado, un pequeño grupo, encabezado por Eduardo Mendoza Inurreta “Guayo” tiene tomadas las oficinas de la 47 hace más de un año, en un tibio intento de arrebatar el botín a la directiva.

Así las cosas en el corazón económico del país.

“A fácil perdón, frecuente ladrón”, dijera mi abuela, mujer papanteca de recio carácter.

¡Rayos!
Se acabó el espacio.
Nos vemos, pues…

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