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Dios los cría…La Isla de la Fantasía.

¿Dónde está Guillermo Zayas?

¿Es que, por ventura, se dio una escapadita a Carmen para firmar su renuncia?

¿O, acaso, la envió por correo y en las prisas olvidó ponerle fecha?

¿O es que Pablo Gutiérrez lo hizo firmar renuncia al contratarlo y la guardó en su cajón para cuando hiciera falta?

¡Ah, picarón!

Vamos por partes.

El viernes pasado, la mayoría en el Cabildo exigió a Pablo Gutiérrez que se discutiera la separación del cargo de Guillermo Zayas, director de Seguridad Pública; Rosa Erlinda Moreno, directora de Gobernación Municipal y Diana Mendez, secretaria general del Ayuntamiento.

Con manzanitas: Los regidores no exigían la separación del cargo, sino que se discutiera el tema.

Como es costumbre, Pablo Gutiérrez “La Pequeña Lulú” se montó en su macho, hizo como que no entendía y respondió con una negativa, olvidando que el presidente no se manda solo.

Conforme al Artículo 31 de la Ley Orgánica de los Municipios, “Los Ayuntamientos serán cuerpos colegiados deliberantes y autónomos; constituirán el órgano de decisión y representarán la autoridad superior en los Municipios.

Los Ayuntamientos, dice claramente la Ley.

Indignados por la rebeldía, cinco regidores panistas abandonaron la sesión.

Sólo quedaron tres, que no acaban de entender que su jefe es el pueblo y no el presidente: Candelario Zavala Metelín, Rosa Badillo y Celeste Salvagno López.

También se quedó el regidor de Morena “solo contra el mundo”, Luis Javier Solís Sierra, quien se mostraba confuso y desorientado, como Adán en día de las madres, sopesando si valía más su dignidad o el acero que vende al Ayuntamiento, y al parecer ganó el acero, porque son toneladas.

Sólo que los regidores son la voz del pueblo y es el pueblo quien exige los despidos.

La exigencia de los regidores era que se discutiera el despido de Zayas, en base a que fue contratado sin que mostrara el examen de confianza.

El 27 de enero del año en curso, el regidor Hermilo Arcos May solicitó a la Dirección de Seguridad Pública los siguientes documentos correspondientes a Guillermo Zayas: 

 

a. Aprobación de los centros de confianza y capacidades que hubiera lugar.

b. Documentos que acrediten su rango Académico.

c. Currículo vitae.

d. Exposición de motivos en la que se cumple con el artículo 19 fracción III del Reglamento     de Tránsito y Vialidad vigente en el municipio del Carmen.

Pocos días después,  Guillermo Zayas González, respondió esquivando el bulto, señalando que “dicha información fue sujeta a prueba de daño, donde se determinó lo siguiente:

Se comprobó que su divulgación representa un riesgo real, demostrable e identificable de perjuicio significativo a la seguridad nacional…”

Más adelante, Zayas asienta: “De lo anterior se determina que el riesgo de clasificar como pública la información que nos atañe, supera al interés público general de que dicha información sea difundida, en este sentido la misma información no debe formar parte de la información pública de esta Dirección”.

Sin embargo, Diana Méndez hizo pública la información en entrevista publicada por un medio “a modo”.

De entrada, mostró la prueba de control de confianza, emitida el 12 de noviembre de 2015, aunque Guillermo Zayas asumió el cargo el 1 de octubre, lo que evidencia que al ser contratado, no le fue exigida dicha prueba.

Más adelante, demuestra su absoluta ignorancia sobre Derecho, al afirmar: “Nosotros como Ayuntamiento no hemos recibido ningún documento que determine un auto de libertad o un auto de formal prisión…”

Guillermo Zayas González se encuentra recibió dos autos de formal prisión, dictados en 2008 y 2009 por el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal por 12 homicidios culposos y 7 casos de lesiones durante el fallido operativo de junio de 2008.

A partir de ahí, se encuentra sujeto a proceso y lo que espera, es una sentencia en primera instancia, ya sea de culpabilidad o inocencia, aunque Diana Méndez, por cierto síndica jurídica con licencia, parece no conocer una sola palabra sobre Derecho Penal.

Como es evidente, Diana Méndez pasó de noche por la Facultad de Derecho y está pasando de noche por la Secretaría General, pues ni siquiera le ha dado una leída a la Ley Orgánica de los Municipios, lo que demostró ampliamente al afirmar: “La única persona que puede nombrar o remover funcionarios públicos, es el presidente municipal”.

El artículo 94 de  la Ley Orgánica de los Municipios, manifiesta: “Los secretarios y los tesoreros de los Ayuntamientos y Juntas Municipales, serán nombrados y removidos por los Ayuntamientos”.

Por los Ayuntamientos, abogada, no por los presidentes municipales.

Pero nada, Pablo Gutiérrez siguió montado en su macho, pero siempre buscando el clamor popular, optó por la salida fácil e hizo público el documento con la renuncia de Zayas, que sospechosamente no tiene fecha.

Como “encargado del despacho”, quedó Rogelio Álvarez Lara, de la tropa de Zayas y completamente leal a éste, así como total desconocido en la isla.

Para confirmarlo como director de Seguridad Pública, Pablo Gutiérrez tiene la obligación de presentar su propuesta al Cabildo  y que se someta a votación.

Así, entre desinformaciones, falacias y declaraciones desafortunadas, transcurre la vida en Carmen, mientras los delincuentes gozan cada vez de mayor impunidad y la isla se va convirtiendo en una ciudad de primera, porque no se puede meter segunda entre tanto bache.

Con estas mulas tenemos que arar, dijera mi abuela, mujer papanteca de recio carácter.

¡Zambomba!

Se acabó el espacio.

Nos vemos, pues…

 

 

 

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