Pluma: JOSÉ LUIS HUERGO

Con la mayorìa de los medios vendidos al PRI, con multimillonaria parafernalia armada por Alito y lamebotas que lo acompañan, el PAN ganó las elecciones por la voluntad del pueblo. Pero ese triunfo no fue gracias a Yolanda Valladares, presidenta estatal del PAN, sino A PESAR de ella, pues operó abiertamente para dividir a su partido, en el afán de quedar bien con su verdadero patrón, léase Purux.

Prueba de ello es que la Valladares declarò a un medio repugnantemente priista, al parecer hablando en nombre de toda la militancia panista en el estado, que “respetarán victoria del PRI en las elecciones, “hayan sido como hayan sido” pero que ellos respeten triunfos del PAN”.

Traducido, esto significa que da por hecho el triunfo de Alejandro Moreno, a pesar de que éste no ha recibido aún la constancia de mayoría, pero le puso alfombra roja, al afirmar que no habrá impugnaciones por parte de su partido, con lo que le puso entre ceja, oreja y madre, no sólo a la militancia panista, sino a los miles de ciudadanos que emitieron su voto a favor del PAN, como si estuviera facultada para hablar por ellos.

Esto no es sino una muestra más del estilo dictatorial de la señora, quien logró fracturar gravemente a su partido, siempre al servicio del PRI, así fue que gracias a sus malos manejos, valiosísimos elementos abandonaron el partido , mientras que su comadre Nelly Márquez fue premiada con una diputación plurinominal sin hacer nada para merecerlo, salvo la extraña amistad que las une.

Vale hacer un paréntesis para señalar que ni Roger Castillo, ni la perrada que lo siguió para renunciar al PAN cuentan entre los valiosísimos elementos, pues éste organizó una retirada, operando por debajo del agua, como acostumbra, en complicidad con Yolanda Valladares, a cambio de fuertes sumas de dinero erogadas por Alito, quien creyó inocentemente que al irse del PAN esos traidores, se llevarían con ellos al electorado.

Conocidas con el simpático mote de “La Guayaba y la Tostada”, por las borracheras que se ponen juntas, las funestas “damas” se reparten las candidaturas plurinominales con singular alegría, pasándose por debajo de las enaguas la voluntad popular y, sobre todo, la lucha que los verdaderos panistas llevaron a cabo durante 70 años para arrebatar el poder al PRI.

En marzo del año en curso, el diputado panista Facundo Aguilar López hizo pública la grabación de una llamada telefónica donde Nelly Màrquez Zapata “La Tostada”, entonces consejera nacional del PAN, lo acusó de “maricón, culero y pendejo y lo amenazó con que un hermano de ella “le iba a partir la madre”.

Pero fue más lejos, pues acusó a Miguel Aguilar, padre del diputado, de ser narcotraficante, lo que ocasionó que el agraviado la denunciara por difamación, pero denunciada y todo, su comadre “La Guayaba” le regaló la candidatura plurinominal, por lo que la dipsómana y megalómana mujer gozará de los privilegios que supone una curul, incluido el fuero constitucional, de modo que a pesar de su boquita de albañil, no será tocada ni con el pétalo de una orden de aprehensión y fungirá como representante del pueblo, cuando no representa sino sus propios intereses y los de su comadre.

Venta de candidaturas, imposiciones de candidatos, lejanía con la militancia y malos manejos, son algunas de las acusaciones que los indignados panistas, esos que no se rajaron y siguieron en el partido, lanzan ahora contra Yolanda Valladares y exigen su renuncia más indignados que nunca.

Por otro lado, Jorge Rosiñol Abreu no debe seguirle el juego, sino tener en cuenta que el pueblo votó por el cambio, por la democracia, y que deberá impugnar los resultados en caso de que haya algo oscuro, como probablemente lo habrá, dado que el PAN ganó 6 municipios por amplio margen y resulta sospechoso que el PRI hubiera ganado la gubernatura, como ya cacareó Alito “por el margen más alto en la historia.

Rosiñol, pues, debe fajarse los pantalones y defender el voto de los ciudadanos, que son quienes deciden quién manejará los destinos del estado, y no una mujer que jamás ha obtenido un cargo de elección popular, pues se ha pasado la vida rifándose las plurinominales con su alegre comadre.

A punto de cerrar este escrito, llega a la redacción la noticia de que da a conocer IEEC resultados oficiales de la Jornada Electoral del pasado 7 de junio:
“Coalición PRI-PVEM obtiene 148 mil 659 votos en elección de Gobernador del Estado, PAN 114 mil 457 y MORENA 65 mil 490, con una participación ciudadana del 60.7636 por ciento”.

No hay que olvidar que el IEEC es un organismo al servicio del gobernador Purux, por lo tanto sus resultados resultan objetables e indignos de confianza, sobre todo tomando en cuenta lo anotado atrás, en el sentido de que en 6 de los 11 municipios el triunfo del PAN fue arrolador.

Mi abuela, mujer papanteca de recio carácter, decía: “Casa que cierra sus portones, casa que se llena de ratones”
¡Recórcholis!
Se acabó el espacio.
Nos vemos, pues…

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