El crucero Carnival Magic, que el pasado 12 de octubre salió de Galveston, Texas, para realizar una travesía por el Caribe, no pudo atracar en Cozumel, Quintana Roo, debido a que uno de sus pasajeros está en cuarentena por posible contagio de ébola.

Rangel Rosado Ruiz, vocero del gobierno estatal, dijo que el barco —cuya capacidad es para mil 367 tripulantes y tres mil 690 pasajeros— no arribó por razones de seguridad, de común acuerdo con autoridades de Sanidad Internacional y de Salud a escala estatal y federal, luego de que se les informó que viajaba una mujer que trabaja en el Hospital Presbiteriano de Texas, donde manipuló muestras de un paciente liberiano que falleció por el virus.

En tanto, la Secretaría de Salud federal informó que fue la propia naviera la que decidió no tocar puerto mexicano, pese a que la mujer no representaba ningún riesgo.

La embarcación en la que viajan diez tripulantes y 53 turistas mexicanos regresa a Galveston. Un día antes, Belice también le negó atracar en sus costas.

 

MIEDO A ÉBOLA DESVÍA CRUCERO
Luego de que el pasado 12 de octubre un crucero de la empresa Carnival salió de Galveston, Texas, para recorrer durante siete días el Caribe, los turistas a bordo no pudieron descender en Cozumel, Quintana Roo, debido a que una de las pasajeras es posible portadora del virus ébola, por lo que se le negó el permiso para atracar.

El caos empezó la mañana de ayer en el crucero Carnival Magic cuando del altavoz se anunció que una mujer que había trabajado en el laboratorio que tomó pruebas de sangre de, la primera víctima del ébola de Estados Unidos, estaba a bordo, acompañada de otra persona.

El gobierno de Quintana Roo, a través de su vocero oficial, Rangel Rosado Ruiz, informó que el crucero de la empresa Carnival, que tenía a Cozumel como uno de los puntos a visitar en su itinerario, no atracó por razones seguridad, de común acuerdo con autoridades de Sanidad Internacional y de salud a nivel estatal y federal, luego de que se diera a conocer que en éste viaja una mujer que trabaja en el Hospital Presbiteriano de Texas, quien podría haberse contagiado de ébola.

A través de un boletín, el vocero explicó que antes de entrar a puerto se revisan, junto con los capitanes, tres criterios: migración, aduana y sanidad internacional. Dado que el capitán del Carnival Magic mencionó que a bordo se encuentra una paciente que voluntariamente se sometió a cuarentena, porque tuvo contacto con un enfermo de ébola, se decidió que el crucero continuara su viaje a Galveston.

El vocero enfatizó que en ningún momento estuvieron en riesgo ni los cozumeleños ni los quintanarroenses, ya que el barco simplemente siguió su trayectoria, y agregó que las autoridades de la isla, del estado y del país están en coordinación permanente, como lo establecen los protocolos de prevención.

Al respecto, el director de la Administración Portuaria Integral de Quintana Roo (Apiqroo), Erce Barrón, indicó que el crucero tenía programada su llegada al muelle Puerta Maya, en Cozumel, a las 06:30 hora local, para permanecer durante nueve horas, pero al ser notificados de la situación se les negó el permiso para atracar.

“No hubo ninguna repercusión con los directivos de Carnival Corporation, que reconocieron que la decisión es parte del protocolo de salud nacional.”

Barron Barrera aseguró que la trabajadora, conjuntamente con la naviera, tomaron las medidas preventivas correspondientes, al aislar a ésta y su acompañante en una de las cabinas de la embarcación, con el fin de evitar que se propagara el posible virus entre los demás pasajeros, aun cuando no habían presentado ningún tipo de síntoma.

El titular de Apiqroo dijo que “por prevención México decidió no darle entrada al barco, en coordinación con Carnival y siguiendo el protocolo internacional de salud”, por lo que fue poco después de las 11 de la mañana cuando el crucero fue observado pasar de largo hacia su ruta final.

De acuerdo con Víctor Vivas González, director de la Apiqroo, la pareja adquirió los boletos con antelación y no fue una compra hecha de última hora, pero que durante la travesía tuvieron conocimiento que dos enfermeras de dicho hospital resultaron contagiadas de ébola a raíz del tratamiento que le dieron a Eric Thomas Duncan.

Asimismo, aseguró que la pareja, de quien no se dieron a conocer sus nombres, ni edad, pudieron haber tenido contacto con la ropa de cama donde estuvo acostado Duncan o bien con su ropa; sin embargo, no han presentado síntomas que despierten la sospecha de un posible contagio.

En Belice, el piloto encargado de maniobrar el crucero a su llegada al puerto, subió al mismo y estando adentro, el capitán le notificó el caso de esta pareja y al dar parte a sus superiores no le permitieron descender del trasatlántico.

Este piloto pensaba que en Cozumel le darían permiso para bajar, sin embargo sigue dentro del barco y es llevado con los pasajeros y tripulación al puerto de Galveston, Texas, donde las autoridades sanitarias de Estados Unidos determinarán el proceso a seguir.

En cuanto al piloto de puerto de Cozumel, que tenía el encargo de maniobrar el crucero hacia el muelle, no subió al barco y toda la comunicación se dio por radio con el capitán.

Sin embargo, en un comunicado, el capitán de la embarcación aseguró que el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) aseguró que el riesgo de contagio es mínimo.

Sobre este tema, la Secretaría de Salud informó que fue la empresa naviera quien decidió no atracar en costas mexicanas, para respetar las alertas emitidas en Estados Unidos, pues aunque la mujer que viajaba en el crucero no ha presentado síntomas, tomaron la decisión de regresar a Galveston, Texas.

La dependencia federal señaló que “ante las alertas emitidas por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, con respecto a las medidas en caso de haber estado en contacto con pacientes con enfermedad por virus del ébola, la empresa naviera decidió no atracar en costas mexicanas y dirigirse al puerto de origen en Galveston, Texas”, aclaró.

Fuentes de la dependencia explicaron que no existe un protocolo sanitario que impida el ingreso al país a ninguna persona sospechosa de padecer el virus del ébola, de modo que pueden hacerlo y las autoridades sanitarias tienen la responsabilidad de atenderlo.

“El Gobierno de la República ha tomado acciones para estar preparado ante cualquier caso sospechoso que ingrese al territorio nacional”, de modo que no hay un protocolo que impida el ingreso al país.

De hecho, la Unidad de Inteligencia Epidemiológica y Sanitaria de la Secretaría de Salud indica en la alerta preventiva por virus de ébola que a ninguna persona se le puede negar el ingreso al país, aun cuando tenga síntomas.

“Si usted está enfermo a su llegada a México, por favor avise al asistente de vuelo antes de su arribo o al oficial de los servicios de migración y/o sanidad internacional al salir del vuelo. Esto no implica ninguna restricción al ingreso del país, sólo se le otorgará la atención médica”, detalla la alerta de viaje.

Mientras tanto, el alcalde de Cozumel, Fredy Marrufo Martín, dio a conocer que las autoridades competentes siguieron el protocolo de seguridad y sanidad internacional, por lo cual se decidió no dar autorización al Carnival Magic para atracar en el muelle Puerta Maya.

Explicó que con el antecedente que se tenía del caso de la embarcación, procedente de Belice, en Cozumel las autoridades competentes cumplieron los procedimientos de seguridad y sanidad internacional.

Dijo que le medida fue tomada con base en la decisión emitida la Secretaría Estatal de Salud, en coordinación con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, a través de la Capitanía de Puerto, y la Administración Portuaria Integral de Quintana Roo.

El crucero —cuya capacidad es para mil 367 tripulantes y tres mil 690 pasajeros— partió de Galveston, Texas, el domingo 12 de octubre, llegó el miércoles a Honduras y el jueves pasó por Belice, sin embargo, al no obtener el permiso para atracar, se mantuvo en el mar, lo cual hará hasta el domingo, cuando regrese al puerto de origen.

Por su parte, ABC News logró recabar algunos testimonios de personas a bordo, “la gente tiene miedo”, dijo Jon Malone.

Jon, Angela —su esposa— y su hermano Jeremy dijeron a que la mañana de ayer, al salir de su camerino en el piso 11 del crucero, vieron a entre 30 y 40 trabajadores con máscaras y cubetas que contenían lo que parecían químicos para la limpieza. Ninguno respondió en qué camerino estaba la persona que pudo haber manipulado fluidos vitales de Duncan.

“Como que intercambiaban miradas y sonreían. No sabían qué decir”, dijo Jeremy Malone.

ABC News informó que las autoridades sanitarias de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés) no lograron evacuar a la pasajera y a su acompañante el jueves desde Belice.

“El secretario de Estado, John Kerry, intervino personalmente al llamar al Primer Ministro beliceño Dean Barrow para pedirle que permitiera la evacuación de los pasajeros”, dice el diario, pero su pedido de sacarlos en helicóptero y transferirlos a un avión sanitario estadunidense fracasó.

La presencia de la empleada del Hospital Presbiteriano de Salud de Texas causó un “pánico absoluto” en el crucero, pero hubo otros pasajeros que permanecieron “aparentemente impávidos”, tomando el sol junto a la piscina.

Al respecto, Eric Lupher, periodista de 7 News en Denver, quien vacaciona a bordo del crucero, informó que las autoridades del barco nunca mencionaron la palabra “ébola” y se limitaron sólo a hacer referencia a la persona.

El periodista aseguró que el anunció se dio apenas la mañana de ayer, sin causar gran revuelo entre los pasajeros.

Reportes periodísticos informan que en el navío hay 63 mexicanos, de los cuales 53 son pasajeros y 10 son parte de la tripulación.

Según la Apiqroo, la próxima semana llegarán a Cozumel y Mahahual 20 crucero, de los cuales la mitad pertenece a Carnival.

 

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