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avanza la transformación del campo de México: EMM

Mensaje del Secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, Enrique Martínez y Martínez, durante la clausura de la Asamblea General Ordinaria y Celebración del 30 Aniversario del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), encabezada por el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto.

Ciudadano Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto.

Señor Benjamín Grayeb, presidente del Consejo Nacional Agropecuario.

Estimados integrantes del presídium.

Amigas y amigos del Consejo Nacional Agropecuario, de organizaciones sociales y privadas que están en esta importante celebración de los 30 años del Consejo Nacional Agropecuario.

Fue precisamente en este espacio, hace dos años, recién iniciado el gobierno actual, cuando el Presidente Enrique Peña Nieto refrendó el decidido respaldo a los productores y emprendedores del agro mexicano.

El sector agroalimentario de nuestro país se sentía inconformidad, porque tradicionalmente no era considerado en las políticas públicas como un sector importante en la economía nacional.

Sin embargo, en los primeros días de su mandato, el Presidente se pronuncia aliado de quienes viven, trabajan e invierten en el campo y establece a la política agroalimentaria como estratégica y prioritaria.

Por ello, nos instruyó que trabajáramos en un diálogo constante con organizaciones del sector social y privado; con legisladores, académicos, investigadores, para juntos construir las acciones para transformar el campo en un sector más productivo, justo y sustentable.

La Sinergia para la Transformación del Campo se encuentra en marcha: con acciones firmes y tiros de precisión estamos avanzando.

Cambiamos el enfoque asistencialista, que arraiga la pobreza, a una visión moderna del campo mexicano con incentivos a la productividad.

Así, los tres programas con mayor número de beneficiarios, PROAGRO Productivo, PROGAN y el nuevo PROPESCA, que suman recursos por más de 17 mil 600 millones de pesos, dejaron de ser subsidios para convertirse en verdaderos incentivos a la productividad que dinamicen el crecimiento del sector.

Continuamos eliminando la regresividad de los programas, por eso establecimos límites máximos para que un mayor número de pequeños y medianos productores se vean beneficiados con estos programas.

Instrumentamos nuevos, como el del Agro-clúster y Agro-parques, para integrar la cadena productiva y dar mayor valor agregado a través de modelos de asociatividad.

Fortalecimos el Programa de Tecnificación de Riego. En dos años logramos 267 mil hectáreas, que es un 35 por ciento de la meta sexenal.

Otro avance sustancial, que atiende uno de los reclamos más sentidos por los productores, es el Programa de Financiamiento al Campo, anunciado por el Presidente de la República, con el cual, por fin, es posible que la banca de desarrollo agroalimentaria otorgue crédito al campo a una tasa preferencial de un solo dígito y con mayor facilidad de acceso al crédito.

En el tema de sanidad e inocuidad, a través de las acciones de prevención y la detección oportuna, se impidió el brote de plagas y enfermedades, lo que nos ha mantenido libres de problemas sanitarios 20 meses consecutivos.

Para apoyar al sector pecuario, se restructuraron los componentes e incentivos para la ganadería, con el fin de repoblar el hato ganadero que había sido devastado por las contingencias climatológicas de los últimos años.

Las zonas áridas representan más de la mitad del territorio nacional, y en ellas viven cientos de miles de mexicanos que por generaciones se aferran a la tierra.

Para los escépticos que piensan que en la aridez no hay nada que hacer, hemos sostenido que la más perniciosa es la aridez que se da en la mente de los funcionarios burócratas que no conocen el desierto ni su enorme potencial.

Ahí, el Gobierno de la República construye 450 presas y obras de cosecha de agua; miles de pozos equipados con papalotes o celdas solares.

Ahí los “dragones” del desierto rehabilitan un millón y medio de hectáreas de agostadero que instruyó el Presidente de la República.

Ahí impulsamos productos, proyectos productivos, el sotol, queso de cabra, orégano, cera de candelilla, ixtle, mezcal, forraje verde hidropónico y tantos más.

Estas no son obras de aparador, son las más sensibles, las más humanas, de un alto impacto social.

La gran paradoja de nuestro sector es que cuando logramos éxito en la producción, los agricultores se enfrentan a otro desafío: el mercado, que con una alta volatilidad de precios genera riesgos e incertidumbres al productor.

Con el fin de ordenar el mercado agroalimentario y dar mayor certidumbre a los productores del campo, actuamos en forma concreta con acciones como la derogación del decreto del 2008, que permitía la libre importación de granos de países con los que México no tiene acuerdos comerciales.

Reintrodujimos el esquema Agricultura por Contrato; establecimos el Tablero de Control para la planeación del balance de oferta y demanda; actualizamos los niveles de ingreso-objetivo y aumentaremos los canales disponibles para operar las coberturas, además de ASERCA, a través de Financiera Nacional y FIRA.

Para el año 2015, en coordinación con PEMEX, cristalizarán las acciones importantes como la producción nacional de fertilizantes nitrogenados, que desde hace más de 20 años se dejaron de producir.

La política para el campo del Gobierno de la República está dando resultados y es reconocida por los productores nacionales y de otros países.

En el tercer trimestre del año el PIB primario alcanzó un crecimiento del 7.7 por ciento, en tanto que el acumulado de enero a septiembre es casi del cuatro por ciento.

Las exportaciones agroalimentarias al mes de octubre se incrementaron en 10 por ciento, respecto al mismo periodo del año anterior, al alcanzar un monto de 21 mil 414 millones de dólares, cifra que representa más de la mitad de las exportaciones petroleras del país.

Para el año siguiente, la SAGARPA dispondrá de un presupuesto de 92 mil 142 millones de pesos, que representa un incremento del 11 por ciento respecto al año anterior, cifra sin precedente, donde se manifiesta la voluntad del gobierno y la solidaridad de los legisladores, pero también el compromiso que asumimos los funcionarios del sector y productores de ejercerlo con responsabilidad, eficacia y transparencia.

Los resultados alcanzados nos permiten que el campo esté en paz y trabajando, y ver el futuro con fundado optimismo, ya que se han instrumentado las políticas públicas y acciones instruidas por el Presidente Enrique Peña Nieto, que permitirán detonar el crecimiento del sector agroalimentario, creando nuevos empleos, mejor remunerados, y propiciando mejores ingresos para las familias campesinas.

Sin duda todavía tenemos grandes desafíos, el reto es de todos, y estoy seguro que juntos seguiremos construyendo el nuevo modelo agroalimentario que nos lleve a niveles superiores de desarrollo en beneficio de la población del campo y de la seguridad alimentaria de nuestro país.

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