Moody’s Investors Service está advirtiendo que quizá México no pueda brindar a su compañía petrolera estatal en apuros el apoyo financiero que necesitará este mismo año.

Para Standard Life Investments y Actinver Casa de Bolsa, hay escasas probabilidades de que el gobierno vuelva la espalda a Petróleos Mexicanos. Si bien México –que puso fin al monopolio de Pemex como parte de reformas integrales en 2013- enfrenta ingresos más bajos debido a su economía vacilante, el gobierno continúa teniendo un interés particular en garantizar que el productor petrolífero salga adelante. Pemex financiará de todos modos un 30% del presupuesto de México, según estimaciones oficiales.

“El gobierno mexicano no puede permitirse dejar de respaldar a Pemex”, dijo Kieran Curtis, gerente de cartera de mercados emergentes en Standard Life, con sede en Edimburgo, que tiene a su cargo US$ 385,000 millones. “El apoyo soberano no cambiará su naturaleza durante al menos cinco años y continuará siendo apoyo soberano posteriormente. Moody’s tiene razón en pensar en cambios en la relación, pero no sé hasta qué punto serán significativos”.

La capacidad de Pemex de contar con el respaldo gubernamental continúa llevando tranquilidad a los inversores en bonos. La compañía se ha mantenido mejor que sus pares del sector en América Latina en el último año, cuando los precios del petróleo se desplomaron un 45%. Sus bonos denominados en dólares perdieron un promedio de 2.6% en ese lapso, en comparación con una caída de 8.8% en la deuda de productores petroleros de la región como Petróleo Brasileiro de Brasil y Ecopetrol de Colombia.

Posiblemente Pemex necesite ayuda gubernamental ya el año próximo conforme su producción cae a los niveles más bajos desde por lo menos 1990, según Moody’s. Pero teniendo en cuenta que el presidente mexicano Enrique Peña Nieto se propone reducir un déficit presupuestario frente a los ingresos petroleros en baja, es posible que el gobierno no pueda salir en auxilio de Pemex, dijo la compañía calificadora en un informe esta semana. Los ejecutivos de Pemex no respondieron a una consulta enviada por correo electrónico.

El presupuesto 2016 de México, publicado la semana pasada, pone de relieve las dificultades que tendrán las finanzas del país el año próximo. Supone un precio del petróleo de US$ 50 para 2016 y una producción de crudo en los niveles más bajos desde 1980.

La calificación A3 de Pemex, que es el séptimo grado de inversión más alto, se basa en la hipótesis de un apoyo gubernamental “muy alto”, dijo la calificadora.

“Hay un presupuesto más ajustado y una política que apunta a controlar el déficit”, dijo el analista de Moody’s, Jaime Reusche, desde Nueva York. “México está recortando gastos donde puede. Puede haber una posibilidad menor de apoyo”.

No obstante, Pemex puede llegar a aprovechar un nuevo instrumento de financiamiento que el gobierno presentó este mes, conocido como Fibra E, que permitirá a la empresa titularizar activos como tuberías, ayudando a aliviar sus necesidades de efectivo, según Araceli Espinosa, responsable de investigación en renta fija en Actinver Casa de Bolsa.

“Veremos una transformación de Pemex en la reforma”, dijo. “Pero será gradual. Hace cinco años, hubo propuestas de reforma, la cantidad de deuda pendiente era enorme y el balance general de Pemex era terrible. Cinco años después, la calificación sigue siendo la misma. Hasta hoy, nada cambió y el gobierno ha seguido brindándole apoyo”.

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