Armados con piedras, extintores, cadenas y hasta carritos de supermercado, cerca de 600 personas, entre profesores, estudiantes y familiares de desaparecidos, tuvieron un enfrentamiento con elementos de la policía de Guerrero luego de tomar el Palacio de Gobierno. Cinco horas después incendiaron el inmueble.

“Los manifestantes quieren de regreso a los 43 estudiantes que desaparecieron”

Los manifestantes tomaron la sede del Gobierno y del Congreso del estado como protesta por la lentitud de las investigaciones de los 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa. Las protestas subieron de tono hasta llegar a los enfrentamientos y a la destrucción del edificio.

Después de más de cinco horas de tener tomado el inmueble, en el que los manifestantes rompieron vidrios y destruyeron los muebles, decidieron prender fuego a las instalaciones. Además, con el fuego, dañaron los edificios alternos.

También se reportó que los estudiantes quemaron por lo menos dos automóviles que estaban estacionados cerca del lugar. Pese a que las autoridades reforzaron la seguridad con elementos de la Policía Estatal, no pudieron contener los disturbios.
Los maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG), en su intento por entrar al Congreso, derribaron la puerta principal con una camioneta y prendieron fuego a dos mantas. Luego comenzaron a lanzar piedras a los uniformados, quienes las lanzaban de nuevo contra los manifestantes.

El edificio legislativo se llenó de humo, una mezcla del gas lacrimógeno que lanzaron los casi 150 policías antimotines contra los manifestantes y de los extintores que rociaba el grupo de hombres cubiertos con paliacates contra las autoridades. Hasta el momento se reportan al menos cinco maestros y dos policías con lesiones leves.

En torno a las 11:00 a.m. hora local los manifestantes tomaron el Palacio de Gobierno situado en Chilpancingo, capital de Guerrero. Con cadenas y carritos de supermercado los estudiantes rodearon el edificio y exigieron ser recibidos por el gobernador, Ángel Aguirre, quien al parecer no se encontraba.

Los manifestantes aseguran que no van a marcharse hasta que sus compañeros aparezcan con vida.
En un inicio, el edificio en el que se encontraban funcionarios del Gobierno, no dejaban entrar ni salir a nadie y para intensificar su protesta lanzaron dentro algunos cohetes.

Pero horas después permitieron que trabajadores, mujeres embarazadas, personas de la tercera edad y con discapacidad salieran del Palacio de Gobierno. Desde la entrada principal del recinto se observaba una larga fila de personas evacuando las inmediaciones del lugar.

Tras el enfrentamiento en el Parlamento, maestros de la CETEG -un sindicato muy organizado y activo para la protesta- se dirigieron a la fiscalía de Guerrero, donde continuaban sus reclamos.

Por otro lado, aproximadamente un centenar de maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (Ceteg) ocuparon también esta mañana el edificio del Congreso estatal para pedir hablar con los diputados sobre las desapariciones.

En tanto, alumnos de las escuelas normales del estado de Michoacán (dedicadas a la formación de maestros) se han apoderado de 23 autobuses privados desde el jueves pasado para viajar a Guerrero y apoyar las protestas de sus compañeros, confirmaron a Efe fuentes de la Cámara Nacional de Autotransporte de Pasaje y Turismo.

Los manifestantes quieren de regreso a los 43 estudiantes que desaparecieron el pasado 26 de septiembre en la localidad de Iguala, tras una noche de violencia en la que murieron seis personas a manos de policías locales que presuntamente estaban al servicio del cártel de los Guerreros Unidos.

Por este caso que tiene en vilo a la sociedad mexicana hay casi cuarenta detenidos, la mayoría policías, y están siendo analizados los restos encontrados en varias fosas clandestinas para determinar si corresponden a los estudiantes desaparecidos.

Cómo sucedieron los hechos

Los hechos violentos comenzaron en la noche del viernes 26 de septiembre, cuando un grupo de policías cerró el paso con disparos a los autobuses en los que viajaban un grupo de estudiantes de la mencionada escuela de maestros de primaria.
Los vehículos pertenecían a una compañía privada y los estudiantes los habían tomado ilegalmente para transportarse, después de hacer una colecta para costear gastos del internado de la Normal.

Según contó a Efe un estudiante testigo de los hechos, en este primer ataque, en el que no murió nadie pese a los disparos, los agentes se llevaron a varios detenidos en patrullas, de los que nunca se supo nada.

Poco antes de la medianoche, cuando los estudiantes daban una rueda de prensa a algunos medios de comunicación de Iguala, fueron atacados a tiros de nuevo, ataque por el que murieron dos de los jóvenes.

Al día siguiente, las autoridades hallaron el cuerpo del estudiante Julio César Mondragón a 500 metros del segundo ataque, al que le quitaron la piel del rostro y le sacaron los ojos, típico de los asesinatos perpetrados por el crimen organizado.
Las pruebas balísticas demostraron que al menos dos de los 22 policías detenidos también están involucrados en otro ataque en un cruce de carreteras cercano, donde fallecieron dos personas que viajaban en el autobús de un equipo de fútbol infantil (el conductor y un niño) y una mujer que viajaba en un taxi.

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