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Venganza por apuestas, ataque contra futbolistas

Víctor Manuel García, padre de David Josúe García Evangelista, el futbolista abatido el viernes 26 de septiembre en Iguala, Guerrero, aseguró que el ataque está relacionado con una venganza por apuestas.

“Fue un atentado directo contra Los Avispones, porque el club de Iguala perdió. Se supone que hubo unas apuestas; perdieron y por eso atentaron contra el equipo”, señaló.

García comentó lo anterior tras abandonar las instalaciones de la funeraria Chilpancingo, lugar en el que familiares, amigos y la comunidad deportiva de la ciudad se congregó para el duelo por el asesinato del jugador, de 15 años.

Con lentes oscuros y enfundado en una camisa negra, el padre de David Josué habló para los medios. Con la voz quebrada, solicitó que se difundiera la versión que dio a conocer.

“Esto fue un atentado directo contra el club deportivo Los Avispones, porque hubo apuestas y alguien las perdió”, insistió.

Sostuvo que tras las primeras ráfagas, los agresores intentaron abrir las puertas del autobús, pero estas se trabaron a consecuencia de los impactos y por eso es que no ingresaron a la unidad.

Sostuvo que su señalamiento no es aislado, pues hay elementos de ello, e indicó que este lunes habrá una reunión en las instalaciones del ayuntamiento de Chilpancingo para abordar el asunto.

Se espera que a ese encuentro con las autoridades acuda la directiva del club de futbol de Tercera División.

El partido del viernes inició a las 20:30 horas en el estadio municipal de Iguala; el marcador final fue 3-1 a favor del representativo de Chilpancingo.

El padre de David Josué reconoció que no estuvo en el partido, que solamente mandó a su hijo con la certeza de que estaba en buenas manos. Indicó que por tratarse de una justa deportiva siempre asumió que no habría irregularidades.

David Josué Evangelista, el menor abatido el viernes, tenía dos apodos: El Pollito y El Zurdo.

Su incorporación a la selección municipal se había dado pocas semanas antes. Los directivos de Los Avispones lo conocieron en Dorados, de la colonia Los Angeles.

Félix Pérez, doctor del equipo, relató que estuvo el autobús la noche del viernes.

“Salíamos de Iguala y vimos gente que estaba como a 200 o 300 metros; el chofer me dijo que tranquilizara a los muchachos, que si nos ordenaban que bajáramos del camión, lo hiciéramos con orden; entonces volteé y les dije a los muchachos que se estuvieran tranquilos, pero los desconocidos comenzaron a disparar”.

Una vez que iniciaron las detonaciones, el médico se arrojó al piso de la unidad y jaló a algunos jugadores para ponerlos a salvo.

“El camión salió del camino y se recargó sobre la cuneta; la puerta no se pudo abrir, quizá por algún montón de tierra; (los agresores) dieron vuelta y decían que abriéramos; al no poder hacerlo, volvieron a disparar, quebraron todos los cristales”.

El asistente Jorge León Sáenz gritaba que en el autobús solo había jóvenes y niños; sin embargo, los disparos seguían. En ese momento una bala le dio en el ojo y quedó ciego.

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