Campeche

Interés en mercado europeo por jícara Campechana.

El fruto del árbol de güira, la jícara, es el nuevo producto que se promociona en la Casa de las Artesanías “Tukulna” y ya tiene demanda para su venta en el mercado europeo.

Alejada de las artesanías a base de materiales del mar, del tejido de sombreros de palma, del urdido de hamacas, del cuero de toro y de piezas de madera, propias de la región, con la jícara se adopta una menos costosa y con valor en el mercado de hasta 20 mil pesos.

En “Tukulna” (casa del pensamiento) se exhiben y venden diversos tipos de artesanías naturales del estado, como la cerámica de Tepakán, el urdido de hamacas, sombreros de jipi y otros artículos de palma, así como vestidos, libros, conservas, trabajos en madera y en piedra.

En la casa sobresalen trabajos realizados en cuerno de toro, que por su consistencia es sustituto de los caparazones de la tortuga de carey, que se encuentra en peligro de extinción, todos ellos al cobijo de las costumbres, la cultura, el arte y la forma de vida de los mayas de Campeche.

Sin embargo, el ebanista y escultor oriundo de la localidad de Iturbide, Hopelchén, Luis Alfonso Us Poot, por primera vez este año comenzó a introducir nuevos productos artesanales colocando pedidos en los mercados de Noruega y Francia.

El artesano aclaró que no se trata de un producto propio de Campeche aunque en la entidad hay árboles de ese fruto y las familias comúnmente lo utilizan como utensilio de cocina.

En casi todas las casas de las comunidades mayas se utiliza la jícara para tomar pozole, chocolate o almacenar agua, misma que es preferida para los adultos mayores.

Para Campeche es una nueva técnica y en el caso de Us Poot, tuvo que asistir a cursos en la Universidad de Chapingo para consolidar su técnica de grabado en la jícara, la cual considera como única en el país e incluso para competir con artesanos de otras entidades que emplean ese material desde hace mucho.

El grabado en jícaras tiene “un buen mercado”, lo valioso son las pinturas, pues hay piezas de 150 y 300 pesos en las que se emplea pintura industrial o pigmentos, pero en otras se utilizan hojas de oro o láminas de plata, cuyo costo en el mercado es de 15 mil a 20 mil pesos, refirió Us Poot.

Ese árbol de la güira o jícaro, común en el estado, crece unos cinco metros y su fruto se utiliza para beber agua, café, chocolate y atole, expuso, y añadió que, según la dificultad del grabado, hay productos que se elaboran en una hora y otros hasta en dos a tres meses.

El secretario de Desarrollo Industrial y Comercial, Enrique Escalante Arceo, dijo que existe un apoyo permanente en asesorías en la elaboración, diseño, promoción y comercialización de los productos, que en los últimos años registra una vasta demanda con la creación del mercado y el bazar de las artesanías.

En la actualidad, mencionó, la comercialización se realiza mediante el bazar artesanal, “Tukulná” y eventos de participación directa de productores, cuyas ventas llegan hasta 23 millones de pesos, adicional a las negociaciones y pedidos que realizan de manera independiente los artesanos.

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