Jamie Alexander, de Toronto, Canadá, diseñó un traje de baño especial para su hija transgénero Ruby, de 12 años de edad, al no sentirse cómoda con otras prendas que, asegura, tenían una almohadilla acolchonada en la parte delantera que no le generaban confianza.

Por lo que Alexander creó uno con spandex en el exterior, con un forro de malla capaz de comprimir con suavidad sin causar molestias.

Luego de que su padre compartiera fotografías del producto en Instagram, éstas se viralizaron y se convirtieron en la línea de productos “Rubies”, especialmente para niñas trans.

Ruby comenzó a identificarse como mujer a partir del tercer grado de primaria, ahora vive libremente su identidad de género gracias al apoyo de su padre, quien fue pieza clave en su proceso de aceptación.

Fotos: rubiesdad.