Los habitantes de Reino Unido conocerán el lunes el nombre de su nuevo jefe de gobierno, con la ministra de Relaciones Exteriores, Liz Truss, como favorita para suceder a Boris Johnson y tomar las riendas de un país sacudido por la disparada de los precios.

Dos meses después de la dimisión de Johnson, acosado por múltiples escándalos, se anunciará a las 12:30 horas el resultado de la votación interna del Partido Conservador para reemplazarlo como líder de la formación y por consiguiente también como primer ministro.

Los sondeos ponen ampliamente a Truss, de 47 años, como favorita de la elección, en que participaron unos 200,000 afiliados de la formación.

Si se impone como previsto a su rival, el exministro de Finanzas Rishi Sunak, un multimillonario exbanquero nieto de inmigrantes indios, se convertirá en la tercera primera ministra británica, después de las también conservadoras, Margaret Thatcher (1979-1990) y Theresa May (2016-2019).

El puesto de primer ministro de Reino Unido
La carrera por el liderazgo arrancó en julio, cuando el controvertido Johnson se vio empujado por su propio partido a la dimisión.

El voto por correo y por internet se cerró el viernes, tras ocho semanas de campaña que Truss describió ante la BBC como “la entrevista de trabajo más larga de la historia”.

El resultado, sin embargo, no es necesariamente representativo de los deseos de los 67 millones de británicos.

En un sondeo realizado por YouGov a fines de agosto, 52% de encuestados consideró que Truss sería un “mala” o “pésima” primera ministra en caso de ser elegida.

El 43% afirmó que no confía en ella “para nada” a la hora de atajar el problema de la creciente carestía de vida, que domina la actualidad desde hace semanas.

El próximo jefe del gobierno se encontrará con “la peor entrada para un nuevo primer ministro desde Thatcher“, según el Sunday Times.

Posible congelación de precios para británicos
La nación está acusando los efectos de una inflación de 10%, su mayor nivel en 40 años, alimentada por una escalada de precios de la energía inducida por la invasión rusa de Ucrania y el uso del gas como arma política.

Una inflación que durante el verano dio lugar a numerosas huelgas y promete un otoño marcado por las protestas.

La factura energética de los hogares subirá 80% a partir de octubre, y millones de familias afrontan un doloroso dilema entre comer y calentar sus casas este invierno.

“Si soy elegida primera ministra, actuaré de inmediato en la cuestión de las facturas y el suministro energético”, dijo Truss a la BBC este domingo, sin dar detalles.

Según varios medios británicos, está contemplando una congelación de los precios de la energía.

El lunes prometió, en las páginas de dos periódicos populares, el Sun y el Daily Mail, “hacer todo lo posible” para garantizar que cada británico tenga “la oportunidad de llegar tan lejos como su talento y su trabajo duro puedan llevarle”.

Durante su campaña se comprometió a bajar impuestos y priorizar el crecimiento económico. Y el domingo anunció que “en un mes” presentará un plan completo de reducción fiscal “para poner en marcha la economía británica”, que se encuentra al borde de la recesión.