La cámara baja de la legislatura estatal de Florida comenzó a debatir el proyecto de ley HB5 que le prohíbe a los médicos licenciados en el estado practicar abortos pasadas las 15 semanas de gestación. El proyecto de ley es controversial, fundamentalmente porque no contempla excepciones por violación o incesto.

Semanas atrás, un comité aprobó este proyecto por 12 votos a favor y 6 en contra siendo los sí y los no votos predecibles con la afiliación partidaria (republicanos votando a favor y demócratas en contra). La actual legislación vigente en la Florida indica que los abortos son legales en el estado hasta las 24 semanas de gestación. Varios proyectos, no solo la HB5, quieren cambiar eso, incluido un proyecto de ley casi idéntico a la HB5 que pronto comenzará a debatirse en el senado estatal.

El subcomité del congreso estatal de profesionales de la salud pública también dio luz verde al proyecto HB5, pasando también dos audiencias ante el subcomité de apropiaciones de cuidado médico y el subcomité de salud y servicios humanos. Con todos estos pasos aprobados, el proyecto llega firme a debate ante el pleno de la cámara baja.

Además de acortar la ventana legal para que se practiquen abortos en Florida, el proyecto de ley busca definir y codificar los distintos tipos de abortos reconocidos. Por ejemplo, se definirían como abortos médicos a aquellos realizados con píldoras médicas, contrario a los abortos quirúrgicos, que son los practicados por un profesional médico en una intervención.

La única excepción a la regla de las 15 semanas contemplada por el proyecto de ley son los casos en los que el feto presenta una malformación que lo hace inviable de desarrollarse. Para llegar a esta instancia, la ley requiere que dos profesionales médicos evalúen el caso y lleguen a la conclusión en su juicio médico razonable de que el feto no va a sobrevivir.

Miembros del congreso del partido demócrata criticaron el proyecto de ley indicando que afectaba de manera desproporcional a los residentes rurales y de bajos recursos.

“La ley es terrible para todos los floridanos, pero particularmente para aquellos de bajos recursos, de zonas rurales, o pertenecientes a comunidades de color, quienes históricamente han tenido menos acceso a cuidados de salud de calidad. No es el lugar del gobierno interferir en una de las decisiones más difíciles que una persona puede tomar en su vida. Es una decisión privada que tiene que ver con la fe, los cuidados de salud, las libertades individuales y la protección emocional y física a futuro de las mujeres y sus familias. Los políticos de Tallahassee no deberían inmiscuirse”, indicaba en un comunicado la representante estatal demócrata, Fentrice Driskell.

Pero con una amplia mayoría republicana en ambas cámaras, más un gobernador republicano en el estado, el proyecto tiene muchas posibilidades de convertirse en ley. El debate en Florida se da justo cuando la Corte Suprema de Justicia está analizando leyes similares aprobadas en otros estados como Texas y Mississippi.