Columna

Oceanografía, un asunto concluido que apenas inicia.

Banamex no tiene los suficientes elementos para probar que Amado Yáñez le debe más de 5,000 millones de pesos y que el heredero de Oceanografía fue la mente detrás de un fraude escandaloso que le costó la cabeza a más de una docena de altos ejecutivos del banco en México, incluyendo la de su director general Javier Arrigunaga, y del copresidente de Citi y director general de la Banca de Consumo Global, Manuel Medina Mora.

Hubo un memorándum desde la sede central cuando se acusó el fraude y se pidió la persecución de Amado Yáñez, lanzando todas las sospechas sobre el empresario mexicano, hoy en la cárcel. Hubo un comunicado cuando Arrigunaga voluntariamente se fue de la institución y Ernesto Torres Cantú tomó su lugar sin festejos.

E incluso Manuel Medina Mora lanzó una carta interna a sus empleados para tratar de salir dignamente del escándalo: “Después de una cuidadosa consideración, acompañada de profunda emoción, he decidido que el momento adecuado para concluir mi rol como copresidente de Citi y director general de la Banca de Consumo Global será el 1º de junio de 2015”.

Pero todos sabemos que el fraude, del que poco sale a la luz después de toda la cacería que se desató en México, es la causa de todos los conflictos de Banamex en este momento y de que sus altos ejecutivos tuvieran que irse humillados.

El punto es que no hubo comunicado para lo que pasó hace unos días, cuando Armando Cortés Galván, Magistrado del Primer Tribunal Unitario en Materia Civil y Administrativa del Distrito Federal, dijo que no se puede resolver si el importe reclamado por Banamex es o no correcto, luego de detectar anomalías en los números presentados por la institución que continúa alegando ser víctima de un sistema tercermundista y corrupto.

Documentos en poder de esta columna indican que existía la deuda, pero los depósitos que hizo Oceanografía a Banamex no corresponden con lo que el banco reporta.

“Como es fácil de advertir en los certificados contables, se desprenden diferencias significativas entre las cantidades que la apelante (Banamex) recibió en las cuentas bancarias números 87000016340 y Smartaccount dólares con número de contrato 4882763343 y los importes que fueron aplicados para saldar las deudas derivadas de las operaciones de descuento”, explica Cortés Galván.

Como ejemplo, se precisan varias inconsistencias. Es decir, Oceanografía prueba certificados de depósito, y la suma que aparece aplicada al pago por Banco Nacional de México, Sociedad Anónima, integrante del grupo financiero Banamex, son menores.

Abarrotes Monterrey, sociedad anónima de capital variable, por ejemplo, tuvo un depósito de 301,688 pesos el 22 de mayo de 2013, y en el estado de cuenta aparece un depósito por 2,765 pesos.

AMRH International Soccer, como otro ejemplo, recibió 943,000 dólares en junio de 2013, cuando Oceanografía había depositado 1,101,645 dólares y tiene el recibo. Los ejemplos siguen, igual que las inconsistencias, en depósitos hechos a Avanti del Golfo, Asunción Mónica Ramírez Sandoval, Comercializadora de la Isla y muchos más…

“En ese orden de ideas”, dice el titular del Primer Tribunal Unitario en Materia Civil y Administrativa del Distrito Federal, “debe concluirse que la única prueba en la que se apoya el importe de los créditos reclamados carece de eficacia demostrativa, pues existen inconsistencias que no pueden superarse con los demás elementos de convicción, por lo que siendo carga de la acreedora demostrar no sólo la existencia y exigibilidad, sino también la cantidad que se reclama, este Tribunal pondera que no existen suficientes elementos para reconocer los créditos”.

Del análisis de los agravios esgrimidos por Banamex, el Tribunal concluyó que solamente deben reconocerse los créditos derivados de las solicitudes número IV y VI, el primero por la cantidad de 8,602,174 dólares y el segundo por 2,604 dólares, a un tipo de cambio de 12.9949 pesos, correspondiente al ocho de julio de 2014.

Eso está muy lejos de los más de seis pagos que exigen los de Banamex: uno por 5,792,001,686.21 pesos (I); otro por 289,212,172.45 pesos (II); el tercero de 2,565,982 dólares (III); el cuarto por 8,602,174 dólares (IV); el de 16,099,060 pesos (V); y el sexto por los 2,604 dólares (VI).

Sólo les reconocen dos.

La gran pregunta es, si Oceanografía pagó como lo probó ante el Tribunal, las deudas por las que le acusan de fraude desde las altas esferas de Citi en Nueva York: ¿Dónde está el dinero? ¿Quién se lo llevó? ¿Esto alcanza para dejar en libertad a Amado Yáñez? ¿Quién le devolverá su tiempo y su empresa? ¿Quién pagará? ¿Quién sugirió esta estrategia y para qué?

El pasado siete de septiembre se elaboró el documento, en poder de esta columna, que concluye: “Notifíquese por lista en términos de lo dispuesto en el artículo 133 de la Ley de Concursos Mercantiles y por oficio al Juez Tercero de Distrito en Materia Civil en el Distrito Federal adjuntando a esa comunicación oficial copia certificada de la resolución; háganse las anotaciones en el libro de gobierno y estadística y, en su oportunidad, archívese como asunto concluido”, así lo resolvió Armando Cortés Galván.

En realidad, me dicen mis fuentes, esto apenas inicia.

 

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