Columna

Las cosas de Champotón… ¡no las dejen como son!

Fue un costal de reclamos largamente retenidos. Exigencia popular, respetuosa pero con mucha firmeza. Advertencia velada, quizás. Ha sido, nos dicen, el segundo round. Los representantes ciudadanos llegaron y entraron; fueron atendidos y escuchados. Se fijó un ultimátum: este viernes 28 toda la ciudad contará con agua suficiente. Palabra de champotonero.

A las nueve de la mañana se reunió una veintena de vecinos. El alcalde José Luis Arjona no se encontraba, pero avisaron que serían atendidos por el secretario general Daniel León. La prensa libre se había rezagado y sólo dos oficialistas entraron. Saludos de cortesía y comenzó la letanía de quejas. Periodistas de Campeche fueron absurdamente retenidos por 15 minutos. Una especie de secretario particular se encogía de hombros.

Cuando al fin ingresaron a la Sala de Juntas, ya el diálogo había subido de tono. Los promotores de la reunión Sra. Maribel Chong y Dr. Javier Sarmiento, enumeraron uno a uno los problemas más sentidos de la comunidad. Se veían rudos, pero civilizados. Frente a ellos, una cuarteta de funcionarios escucharon pacientes, serenos. Sin arrogancia ni fastidio. Como debe de ser. El pueblo manda y gobernantes son empleados.

-Se les dijo lo mismo en campaña y prometieron resolverlo. Ahora Champotón está peor que antes. La gente ya no aguanta; hay mucha corrupción. Ustedes no han hecho su tarea. ¿Acaso están esperando que se pierda la civilidad? Esto no es de partidos ni de candidatos. Aquí estamos los champotoneros de toda la vida y cuando ustedes salgan, aquí seguiremos viviendo-.

La contraparte argumenta:

-Vamos a resolver lo del agua que es lo más urgente. Para este viernes 28 ya estarán reparadas las bombas y habrá presión suficiente para toda la ciudad. Es un compromiso. Lo demás se lo haremos saber al alcalde. Él se reunirá “personalmente” con ustedes el mismo viernes. Ahí se fijarán nuevos compromisos-.
Sin insultos ni ofensas. Ni gritos ni agresiones. Visto está que los champotoneros tienen paciencia y mucha civilidad. Quizás en demasía, como en pocos lugares. Ya no se diga Iturbide, Bolonchén o Hecelchakán. Ni se piense en Ayotzinapa ni politécnicos. Uno de los inconformes ¡Para Ripley! se ofreció para apoyar a las autoridades. –Si no pueden, dígannos en qué les podemos echar la mano-.

Caló hondo en Daniel León la frase: “Todos Somos champotoneros y aquí vivirán nuestros hijos y nietos”. Y es que, como bien dijo el funcionario, aquí todos somos parientes, vecinos y amigos de toda la vida. -¿Entonces por qué traen gente de fuera a la comuna, si ellos no tienen ningún compromiso con esta tierra?-, preguntó el pueblo. Algunos foráneos dieron tres pasos hacia atrás. Hicieron bien.

Deben venir mejor las cosas. Es palabra de champotonero. Este viernes el alcalde dará la cara para asumir nuevos compromisos. Hay asignaturas pendientes… y muchas: Rehabilitación de calles, alumbrado público, caminos a Moquel y Carrillo Puerto; conclusión de la avenida principal “Carlos Sansores”; transparencia en licitación de obras y cese de funcionarios incompetentes. Y otras más en la buxaca.

Si. Hay mucho qué responder. Ojalá todo se resuelva por la vía del diálogo. Ojalá no cometan la torpeza de esconderse o burlarse de nuevo, como en el primer round. Que todo se solucione por la vía pacífica, porque los ejemplos que la televisión transmite, son tentadoras invitaciones. Que no despierten al pueblo bronco. No deben ser necesarios más golpes, como el que recibió “Juanazo”.

Y que podamos decir ahora sí, como el cuento aquel: “Había una vez dos caballeros en Champotón…”. Sea pues. Seguiremos informando.

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