El optimismo en México enfrenta nuevos obstáculos y en esta ocasión se trata del precio del petróleo.

Mientras que la Secretaría de Hacienda espera un incremento de valor constante en los próximos años, especialistas del mercado apuntan a lo contrario.

Aunque como en muchos indicadores económicos, los pronósticos son objeto de errores y pueden cambiar por acontecimientos extraordinarios.

Sin embargo, hoy la mezcla de petróleo mexicano se vende a su precio más bajo de los últimos cuatro años.

Esto sólo puede significar problemas para el país, pues una tercera parte de los recursos públicos provienen de la venta de crudo en el mercado internacional.

Las circunstancias obligan a los legisladores federales a ser minuciosos en la próxima aprobación del presupuesto gubernamental del 2015.

Existen diversas razones por las que el precio de petróleo ha caído en los últimos meses.

En primer lugar se encuentra el boom de gas shale en los Estados Unidos, que inundó el mercado con energéticos.

Además, existen otros factores como la guerra de precios que mantienen los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y un debilitamiento económico global.

En medio de esta coyuntura complicada, Hacienda decidió aumentar sus pronósticos para el precio del crudo mexicano en los siguientes años.

Hace sólo un año, el Gobierno Federal afirmó en los criterios generales de política económica que el precio del barril del petróleo del 2015 al 2019 sería de 77 dólares.

En la revisión de las cifras este año, Hacienda espera que el siguiente año el barril llegue a los 82 dólares, y en los siguientes cinco años llegue a los 88 dólares.

Esto representa una diferencia de 11 dólares entre los dos últimos años justo cuando el crudo está presionado.

En contraste, varios analistas pronostican que el precio disminuirá en el mediano y largo plazo.

Un estudio publicado por el grupo financiero Citigroup a principios de año afirma que el precio del crudo podría bajar hasta los 75 dólares en los próximos 5 años.

Este estimado fue realizado en base a los precios de la mezcla de petróleo del West Texas Intermediate (WTI) que históricamente ha sido más cara que la mexicana.

De acuerdo con la Secretaría de Hacienda, la diferencia entre el precio de la mezcla mexicana y el WTI ha sido de 5.8 dólares por barril en lo que va del 2014. De mantenerse esta diferencia, los pronósticos de Citigroup ubicarían al crudo mexicano en 70 dólares.

Caída esperada

Los sucesos de las últimas semanas perfilan al reporte de Citigroup en una crónica de precios anunciados.

Al igual que la mezcla mexicana que registró su valor más bajo en cuatro años, la mezcla del Brent y WTI llegaron a mínimos similares.

El primero de estos se cotizó en 90.05 dólares el barril que, de acuerdo con Bloomberg, es su precio más bajo desde junio del 2012.

Analistas afirman que la caída está relacionada con la debilidad económica que vive el mundo y reduce la demanda del energético.

El Fondo Monetario Internacional explicó que este comportamiento se prolongará en los siguientes años, ya que el mundo está entrando a una nueva era de crecimiento económico mediocre.

A esta demanda débil se le debe sumar una sobreoferta de crudo liderada por el boom de gas shale estadounidense.

Esta cifra no tiene precedentes y se espera que el siguiente año crezca otros 963 mil barriles diarios, lo que dejaría a Estados Unidos en una producción energética similar a la que tenía en 1970.

¿Fin de la bonanza?

Para México, los problemas petroleros vienen en cascada.

La producción mexicana de petróleo es cada vez menor y los pronósticos prevén una caída significativa en el precio global del crudo.

Si se toma en cuenta que más de un tercio de los ingresos del Gobierno Federal provienen de la explotación del petróleo, las finanzas públicas podrían verse severamente afectadas en los próximos años.

La bonanza petrolera que vivió México durante los sexenios panistas terminó. Ahora el país está presionado a reestructurar su modelo económico dependiente de los hidrocarburos.

Si la reforma energética no llega a ser suficiente para llenar este vacío presupuestario, será necesario implementar otras medidas de recaudación o endeudamiento más complicadas.

La caída prevista en el precio del petróleo se debe a presiones hacia abajo tanto en la oferta como en la demanda.

En la oferta, nuevos descubrimientos de yacimientos petroleros alrededor del mundo han aumentado las reservas petroleras disponibles.

En la demanda, el consumo global del petróleo se ha ido estabilizando progresivamente, a medida que combustibles alternativos han ido tomando una proporción cada vez mayor en el consumo energético, reduciendo el uso del petróleo.

Las tendencias de caída, tanto en la producción como en el precio del petróleo, representan un reto para aquellas economías que dependen de la explotación y exportación de este recurso para alimentar sus finanzas públicas, como es el caso de México y Rusia.

Inversión: Hasta el 2016

Con las leyes secundarias de la reforma energética aún en discusión, tomará tiempo para que la inversión privada muestre algún impacto positivo en ese sector

Por si el deterioro en la situación petrolera del país no fuera ya preocupante, tampoco se cree que la reforma energética mexicana pueda contrarrestar esto en el corto plazo.

Aunque los analistas ven con buenos ojos la reforma, los efectos de esta no se podrán ver sino hasta inicios del 2016.

Esto debido a que actualmente la implementación de la reforma energética apenas va en la llamada “ronda cero”.

En esta fase, Pemex se encuentra concursando exclusivamente en la primera ronda de asignación de contratos de explotación de hidrocarburos.

La Secretaría de Energía tendrá que dar respuesta a las solicitudes de Pemex en septiembre de este año, dejando para el 2015 la primera ronda de licitación que permita la entrada de la inversión privada.

Tomando esto en cuenta, los expertos prevén que las primeras entradas de la inversión privada al sector energético mexicano resultantes de la reforma lleguen hasta finales del 2015 o inicios del 2016.

MERCADO ADVIERTE RIESGOS

La reforma energética ha despertado posiciones optimistas sobre el futuro petrolero mexicano. Sin embargo, el mercado advierte la existencia de riesgos.

La Secretaría de Energía espera que la aprobación de la reforma energética acelere la producción petrolera de México a un ritmo de 2.4 por ciento anual.

La dependencia agrega que de concertarse su solicitud de la ronda cero, garantizará los niveles actuales de producción durante los próximos 36 años.

Bank of America Merrill Lynch (BofA) destaca en un reporte de análisis que una perspectiva de precios petroleros decrecientes y una baja en el valor de las exportaciones de crudo representan un riesgo significativo para el sector petrolero mexicano.

En menor medida, el fantasma del riesgo político aún ronda entre los inversionistas.

A pesar de que es poco probable, un referéndum público podría revocar la reforma energética.

El riesgo real se encuentra en la implementación de la reforma, no en la legislación. Los detalles importantes de la reforma ya están incluidos en los cambios constitucionales ya aprobados.

BofA estima que la Inversión Extranjera Directa que llegará a México producto de la reforma energética rondará entre los 10 mil millones de dólares y los 16 mil millones de dólares. La cuestión es que se espera que el capital llegue hasta el 2016.

RONDA CERO

Aunque la reforma energética ya fue aprobada, aún faltan varios pasos para que logre efectos en la economía mexicana:

Mediados del 2015:

– Potencialmente es cuando se dará la primera ronda de licitación de contratos de explotación abiertos a la inversión privada

Cuarto trimestre del 2015:

– Se prevé que es cuando comiencen a darse las inversiones por parte de empresas privadas en el sector energético de México

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