¿Cuáles son las presiones ejercidas por el gobierno federal para llevar a la familia Vargas a crear las condiciones draconianas para despedir a Carmen Aristegui y golpear al proyecto que durante 6 años levantó en MVS Radio y que puso a esta estación en los primeros lugares de audiencia?

Hace poco más de cuatro años, el 8 de febrero de 2011, tras dos años de encabezar la Primera Emisión de MVS Radio, Carmen Aristegui fue despedida por: “Trasgredir el código de ética de la empresa, al dar rumores como noticias”. Se trataba de la cobertura dada al supuesto alcoholismo del entonces presidente Felipe Calderón. Con los días se sabría que las presiones venían de presidencia de la República que en mancuerna con la Secretaría de Comunicaciones, no sólo presionaba, sino amenazaba con retirar derechos en el espectro radioeléctrico de banda ancha de la empresa MVS.

En esos días, el jefe editorial de un importante medio impreso nacional comentaba en una reunión privada: “si Carmen no logra un acuerdo con la familia Vargas, no sé a dónde podría ir”. En el comentario se refería a que la familia Vargas representaba al grupo radiofónico “más honesto y decente” y que si Carmen entraba en conflicto con ellos ya no habría otro espacio. Por mi parte pensaba, y pienso, que hay opciones independientes en las redes sociales, aunque muy limitadas en alcance, y en radiodifusoras de carácter cultural como radio UNAM, que podrían ser apoyadas con suscripciones personales. Es decir, existen medios bancarios automáticos para autorizar que yo aporte 100, 80 o 50 pesos automáticamente cada mes desde mi tarjeta de débito a una iniciativa. Eso daría plena autonomía al trabajo periodístico. No dudo que habría cientos de radiodifusoras en el interior del país que replicarían la señal. El apoyo financiero de la ciudadanía es algo que se da en varias naciones a proyectos similares, como lo es el propio caso de la radio pública en los Estados Unidos.

Todos fuimos testigos de la guerra que libró durante algunos año MVS, tras haber reinstalado a Aristegui, con la Secretaría de Comunicaciones para defender el espectro radioeléctrico que se le había asignado.

Con el regreso de Carmen a MVS Radio, esta empresa inició un proceso que no se había dado en ningún medio y que llegó a la creación de un Ombusdman cuyo objetivo, de acuerdo al “Estatuto del Defensor de la Audiencia de Noticias MVS”, es el de: “preservar el derecho a la información de los radioescuchas de sus emisiones informativas”, “la libertad de expresión del medio” y fungir el papel de “intermediación entre las inquietudes del público y los procesos informativos y comunicacionales de periodistas y medio”. Asimismo “siempre que lo considere necesario… hará recomendaciones públicas o privadas a periodistas y medio para corregir o prevenir errores y prácticas viciadas que identifique en los contenidos informativos ya transmitidos, así como para mejorar aspectos éticos tanto del proceso informativo como de la toma de decisiones editoriales de los periodistas y del medio”.

Este proceso puso a MVS Radio en la vanguardia democrática de los medios de comunicación al establecer una figura que representaba y defendía los intereses de las audiencias y la libertad de expresión de los comunicadores. La iniciativa se reforzó con la elección del experto en comunicaciones Gabriel Sosa Platas de reconocido prestigio y honorabilidad. Hay que leer los comunicados realizados por el Ombusdman sobre este caso.

Será muy importante conocer qué llevó a MVS, a la familia Vargas, a realizar esta acción absurda de establecer nuevos lineamientos que van en sentido totalmente contrario a los que se habían establecido en el contrato con Carmen, desconocer el papel del Ombusdman nombrado y terminar despidiendo a la productora y conductora. Sin lugar a dudas esta situación absurda de confrontación con Carmen Aristegui y su equipo, que posiblemente cometió el error de utilizar el nombre de la empresa MVS en su participación en la red de MéxicoLeaks, hecho no mayor que podría haberse saldado sin mayor conflicto, tiene detrás una serie de hechos no revelados en los que no debemos descartar siniestras maniobras de sectores del gobierno federal para llevar a MVS a crear las condiciones de renuncia y después de despido de Aristegui y su equipo. Si el gobierno de Calderón pudo mostrarse rudo para sacar a Aristegui del aire, podemos imaginarnos cómo el actual gobierno puede expresarse tras las revelaciones de conflicto de interés realizados por el equipo de Aristegui y que han tenido un impacto sustancial en la imagen del presidente y su gobierno, tanto a escala internacional como nacional.

Al escuchar la reacción de MVS en los spots de radio contra Aristegui y su equipo y la de Carmen en respuesta frente a esta situación, no me quedaba duda que algo más había detrás, que como audiencia muchas otras cosas estaban ocurriendo detrás, que el enfrentamiento entre Aristegui y su equipo y MVS tenía ya otro contexto. Con la publicación de los lineamientos fue claro que el nivel de confrontación se debía ya a un cambio de fondo en la política informativa de MVS. El despido de Aristegui ocurrió solamente porque la renuncia no vino tras el despido de dos miembros esenciales de sus equipo..

Para el respeto de nuestros derechos como audiencias y para seguir teniendo acceso al necesario trabajo de Aristegui y su equipo debemos defender el espacio de Primero Emisión bajo su dirección. Sin embargo, es urgente que se saque a la luz cuáles son las presiones que MVS está recibiendo del gobierno federal, presiones que pueden tener carácter de extorsiones. Pudiera ser posible que la situación sólo se deba a intereses puramente comerciales, sin embargo, la historia de la relación entre Aristegui, las audiencias y MVS me hace pensar que no es así.

Hay únicamente dos posibilidades en el origen de este conflicto: MVS decidió por si sola sacar del aire a Aristegui y su equipo por no estar de acuerdo con sus contenidos, por considerar que afectaba intereses que pudieran dañar el presente y futuro comercial de la empresa; o la empresa fue presionada a niveles que pudiéramos considerar de extorsión y decidió erradicar el riesgo que le representaba este espacio.

Si existe un escenario de presiones/extorsiones desde el gobierno federal a MVS que han llevado a la empresa a provocar las condiciones para el despido de Aristegui y su equipo, es necesario que sean reveladas. El escenario es grave, en un país democrático este tipo de prácticas no podrían realizarse, la empresa extorsionada podría encontrar defensa en el poder judicial e, incluso, habría penas para los funcionarios que hicieran uso de mecanismos de extorsión o presión. Sin embargo, con los avances en la captura de la Suprema Corte de Justicia por parte del PRI, con el nombramiento de Medina Mora, se pretende bloquear esa vía para que quedemos en la indefensión. El PRI insiste en la captura y secuestro de la democracia.

La censura que avanza en los medios de comunicación a través del retiro selectivo de publicidad del gobierno, que ha puesto a varios medios en serios problemas, y a través de las presiones ejercidas para el cierre de espacios críticos y de investigación, tiene su paralelo en la captura de otros espacios institucionales que deberían estar libres del conflicto de interés. Por un lado vemos el cierre del espacio radiofónico a Aristegui y su equipo, y por otro la bendición del Instituto Nacional Electoral al Partido Verde cuando debería retirarle su registro, acompañado del ingreso de Medina Mora a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

El PRI sigue sin entender, recurriendo al autoritarismo, provocando el aumento del desgobierno en nuestro país, atizando la violencia.

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