Displicente y caprichoso, el poeta José Antonio Landa Rosas, desdeñó los LIX Juegos Florales Nacionales de Ciudad del Carmen, al no ver complacidas algunas de sus exigencias por parte del Gobierno Municipal.

Exhibiendo su ya conocido y voluble carácter, Landa Rosas, dio gala de su vocación de “textoservidor” al exigir pasajes y tres habitaciones dobles, incluyendo alimentación, para su familia y periodistas.

Poco coincidió con su discurso de rebeldía y dignidad, al exigir privilegios con cargo al bolsillo de los carmelitas, no bastándole los $80,000 y la flor de oro que forman parte del reconocido premio.

Al no ver cumplidos sus onerosos deseos, el poeta decidió aplicar la técnica del “Chayo”, consistente en cuestionar y denigrar las políticas del gobierno en turno, sin objetividad alguna y carente de sustentos serios, como ha hecho en otras ocasiones al no ver complacidas sus pretensiones.

1 Comentario

  1. pues en realidad hay muchos poetas que les gustarian que los invitaran, para la proxima no le deben de invitar,, no es correcto que se crea un divo poeta, hay mejores del pueblo que son anonimos.

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