Columna

III aniversario de la elección de Papa Francisco

Mons. José Francisco González González

XIV Obispo de Campeche

 

Cuando había muchos decires y vaivenes acerca de la Iglesia después de la renuncia de Benedicto XVI, abundantes y cargados comentarios en torno a la crisis en que vivía ésta, de las grillas en los ambientes clericales por el sucesor, hace 3 años, Dios, a través de la inspiración del Espíritu Santo, nos dio un Papa latinoamericano.

Jorge Mario Bergoglio nació en Argentina, de padres y abuelos migrantes italianos, de la Región del Piemonte. La mamá se llamaba Regina María Silvori y  el papá  Mario José Bergoglio.

Algún estudioso de la vida del Papa Francisco ha visto cuatro constantes que el sucesor de san Pedro aplica en su ministerio consagrado. No se van a explicar esos cuatro puntos, sólo se enuncian, para luego retomar el mensaje a las familias, que ha dirigido en Tuxtla Gutiérrez, Chis.

Los cuatro principios o ejes de las decisiones el jesuita argentino son: El todo es superior a las partes, la unidad es superior al conflicto, el tiempo es superior al espacio y la realidad es superior a la idea.

MENSAJE PAPAL A LAS FAMILIAS

Después de un extraordinario y vívido encuentro con la policromía de etnias indígenas en San Cristóbal de Las Casas, el Papa Francisco se dirigió al estadio de fútbol en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Era lunes 15 de febrero de 2016.

Allí se encontró con familias de todo el país. De Campeche fueron unas 700 personas en grupo. Con un estilo coloquial, el Papa decía a los asistentes: “Échenle ganas”. Esa frase, como la fue desarrollando el Papa, era una forma aterrizada de explicar la virtud teologal de la esperanza.

Dios no sabe otra cosa que “echarle ganas”, continuaba el Papa. Porque Él quiere darlos la salvación, y por eso alentó a la joven pareja (Adán y Eva), que habían desobedecido a que no perdieran la esperanza, a que “le echaran ganas”.

Dios siempre nos alienta. Su constante aliento hacia nosotros, no obstante nuestros errores y equivocaciones, es porque nos ama. Dios no sabe otra cosa que echarle ganas, otra frase para conservar en la memoria en labios del Papa. En la esperanza sabemos que puede haber un futuro mejor, distinto.

Como consecuencia de esa esperanza sin fin, el Papa invitaba a las familias a seguir viviendo en familia. Esa experiencia nunca ha sido fácil; más bien, es fatigosa. Pero es mejor luchar por vivir y construir una familia, con sus problemas, que encerrarnos en una fácil comodidad. Y lo dijo con su lenguaje típico: Prefiero una familia herida, accidentada, en su deseo de buscar una vivencia fraterna entre sus distintos miembros, a una familia acomodada en lo comodino.

Para vivir en familia hay que fomentar tres actitudes: la paciencia, el amor y el perdón. ¡Vivamos en familia! ¡Viva la familia!

 

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